El acusado de explotar a una inmigrante de Paraguay en un club de alterne vuelve al banquillo de la Audiencia en ocho meses
02 mar 2016 . Actualizado a las 05:00 h.En menos de ocho meses ha vuelto Nuno Miguel C. R. al banquillo de la Audiencia de Ourense como presunto autor de delitos vinculados a la prostitución y a la explotación sexual. Y si en julio fue absuelto, ayer nuevamente negó que retuviera contra su voluntad a una mujer de origen paraguayo que lo denunció casi dos años después de haber abandonado el club Doce Vita, que regentaba en marzo del 2010.
La denunciante, que es la principal testigo de cargo, está citada para hoy. Prestará declaración, si lo hace, como videoconferencia. Reside fuera de Galicia.
La fiscalía, a partir de la denuncia que formuló la presunta víctima, articula un relato de hechos que arranca el 8 de enero del 2010, cuando la mujer llegó a Valencia. Iba a trabajar como bailarina y para alternar con clientes, pero sin ejercer la prostitución. Una mujer de su país de procedencia era la intermediaria. Primero trabajó en un local de Murcia y después llegó a Verín. La deuda original era de 2.500 euros, pero al cambiar de destino le hicieron ver que había subido hasta 4.000, según mantiene la fiscalía. Por las molestias generadas por el traslado.
En Verín la privaron del pasaporte entre el acusado y otra mujer que era entonces su pareja y actualmente está desaparecida, afirma que la tuvieron encerrada, la amenazaron con hacer daño a su familia, le pegaron y acabó ejerciendo la prostitución. Huyó tan pronto pudo.
La versión que mantiene la defensa es totalmente distinta. El acusado niega los detalles de la acusación. Sin prejuicio del informe que presente hoy a la sala, el abogado situó este asunto como ejemplo de estrategia habitual cuando la policía descubre a alguna mujer en situación irregular. Una denuncia de ser víctima de trata de seres humanos no solo paraliza la expulsión, sino que, según resalta, facilita el acceso a la nacionalidad por circunstancias excepcionales. Al defensor, basándose en la declaración de un testigo/cliente que dijo haber visto como ella podía salir del local sin problemas, le llama la atención su largo silencio. Abandonó el local de Verín en marzo del 2010 y no dio cuenta de los supuestos abusos y amenazas hasta diciembre del 2011, a raíz de que fuera identificada por la policía, sin papeles, en una actuación rutinaria en otro club situado en las afueras de Porriño.
Dos asuntos fueron archivados sin llegar a juicio; en el tercero, absuelto
El caso que esta semana juzga la Audiencia de Ourense es el cuarto en el que aparece implicado este mismo acusado. En dos de ellos, según resalta su abogado, Ricardo Fernández Lorido, no llegó siquiera a juicio. El tercero es el que corresponde al procedimiento que vio la Audiencia el pasado mes de julio y que dio lugar a una sentencia absolutoria. En el escrito de acusación de la fiscalía se hace referencia a otra denuncia de esta misma mujer, correspondientes a la primera etapa de su estancia en Murcia. Por lo ocurrido en Verín, las peticiones de condena del fiscal suman catorce años de cárcel, por un delito de prostitución, otro de inmigración ilegal y un tercero de detención ilegal.