La cara oculta del Ejército

REDACCIÓN PONTEVEDRA

PONTEVEDRA

La Brilat de Pontevedra resalta las ramas técnicas castrenses en su campaña para captar soldados El estereotipo del soldado profesional lo caracteriza como una persona armada hasta los dientes y con pinturas de camuflaje. Sin embargo, la Brigada de Infantería Ligera Aerotransportable «Galicia», embarcada en plena campaña de captación de efectivos, dibujó ayer un militar completamente opuesto. Y es que las ramas técnicas del Ejército se encargan de determinadas labores, en algunos casos ocultas para los ojos de los curiosos, pero que son imprescindibles para la buena marcha de la unidad.

12 jul 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

¿Quién se ocupa del mantenimiento de los vehículos de la Brilat? ¿Y del armamento? ¿Y de los equipos electrónicos? Pues bien, en la Brilat de Pontevedra de todas estas labores, y de muchas otras, como son la hostelería, la cartografía o la administración, se encargan los efectivos de la llamada rama técnica. Los miembros de este cuerpo reciben, a diferencia de las tropas operativas, una educación específica en una determinada especialidad y una formación general militar. Además, el reciente convenio entre el Ministerio de Defensa y el de Educación equipara estos estudios a una Formación Profesional de Técnico en Defensa. Esta especialización, además, propiciará que una labor como es la guarnicionería -que comprende todo lo relativo al trabajo del cuero-, que en el mundo civil está prácticamente olvidada, mantenga su vigencia en el mundo castrense de la Brilat. Los aspirantes a la rama técnica deberán pasar primeramente dos fases. La primera es un concurso en el que se valorarán los méritos académicos y la segunda está constituida por un reconocimiento médico, una evaluación personal sobre aptitudes numéricas y verbales, y cuatro pruebas físicas. Tras superar todos estos exámenes, el futuro soldado comenzará el proceso formativo en los Institutos Politécnicos de Madrid o de Calatayud. Trascurridos diez meses, los alumnos serán destinados a sus unidades por un periodo inicial de tres años. Un mando anunció como novedad que los militares que ocupen su plaza durante 9 años podrán cambiar su status profesional de «no permanente» a «permanente». El rancho Si hay algo que parecía que iba a permanecer inmutable con el paso del tiempo es el rancho. Sin embargo, entre la guarnición de la rama técnica de la Brilat de Pontevedra se pueden encontrar verdaderos maestros en las artes culinarias. Estos profesionales únicamente ponen tres pequeñas pegas a su trabajo: tienen que cocinar para más de dos mil personas, la rapidez es fundamental y no pueden confeccionar los menús por su cuenta, sólo cocinarlos. A pesar de esto, la tropa en el cuartel de Figueirido puede degustar todos los días dos platos y postre. Entre las preferencias de los soldados del acuartelamiento de Figueirido, la carne ocupa un lugar privilegiado frente al pescado. La dieta se completa con verdura y fruta. Por su parte, expertos en el mantenimiento de vehículos, capaces de solucionar cualquier problema en un Land Rover, en un camión o en un Vehículo de Alta Movilidad Táctico (VAMTAC), apuntaron que son las maquinarias más modernas las que más dificultades presentan a la hora de repararlas. Y es que, en su opinión, los avances en tecnología militar son directamente proporcionales a la complejidad de los arreglos. «Operación Cortafuego» Fuentes de la Brigada de Infantería Ligera Aerotransportable Galicia anunciaron ayer que este próximo lunes está previsto que comience la denominada Operación Cortafuego. Efectivos de esta unidad colaborarán con la Administración Pública en las labores de control de incendios, para ello se encargarán de desbrozar y preparar los montes de la provincia de Pontevedra y parte de la de Ourense. Probablemente, en otoño, la Brilat iniciará su quinta misión de paz como apoyo de las tropas existentes en Kosovo, un terreno que ya conoce de la misión anterior.