«Calacús» en A Verdura

María Conde maria.conde@lavoz.es

PONTEVEDRA

RAMÓN LEIRO

Después de cuarenta años, las calabazas volvieron a las calles y plazas de Pontevedra, de la mano de la Franca Irmandade

01 nov 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

Una vieja tradición «É toda unha viaxe de ida e volta». Henrique Acuña, vicepresidente de la Franca Irmandade, explica que la fiesta de Halloween no nos es tan extraña como en un principio podría parecer. Tanto esta celebración como el antiguo Samhaín irlandés tienen la misma raíz celta, y parece que este es el tronco de las tradiciones gallegas relacionadas con las calabazas en el Día de Todos los Santos: los calacús de Vilaboa, Portonovo y Pontevedra, las caliveiras de Cedeira o las muñecas de Xermade. En la ciudad del Lérez hacía ya la friolera de cuarenta años que las calabazas no salían a las calles y plazas, pero la moda de recuperar costumbres sigue en pleno auge y este otoño tocaba volver a revivir antiguas noches de brujas, en las que los más pequeños de la casa usaban estos frutos para dibujar en ellos rostros humanos y ponerles velas en su interior. Después, se colocaban en los cruces de caminos para alejar a la temida Santa Compaña. En los caminos De los cruces pasaron ayer a la Praza da Verdura, la Herrería o Curros Enríquez. «Claro que non é o mesmo -señaló Henrique Acuña-. Antes, todo estaba escuro e os calacús metían medo desde cincocentos metros...». Taller El colectivo organizó ayer un taller de decoración de calacús en los soportales de la Casa da Luz, pensado sobre todo para niños, aunque luego... «desfrutamos nós», como señaló el edil de Cultura de Poio, Xose Martínez, uno de los entusiastas. También se dejó ver su homólogo pontevedrés, Luis Bará, que recordó que «os de Vilaboa sabemos moito disto».