Tomar buen asiento

La Voz LA VOZ | PONTEVEDRA

PONTEVEDRA

XOÁN CARLOS GIL

Los sofás irrumpen en todos sus estilos complementándose con selectas piezas

10 dic 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

Los sofás son el alma del salón. Los hay clásicos, modernísimos, vintage, lisos, estampados... Lo importante es su estructura interior y su acabado. Los modelos ingleses son los más introducidos en el mercado. Se adaptan a cualquier tipo de tela. Chenillas, lonetas, terciopelos, panas y, además, casan con la mayoría de los estilos. Si uno no abusa de los complementos hasta puede resultar informal. ¿Quién no ha visto un gran chéster en una decoración vanguardista? Si aún no lo ha visto, pronto lo hará y no le sorprenderá. Eso sí, suelen tomar un tamaño superlativo y jugar con fuertes tonalidades para romper con su clasicismo innato. Hasta ahora en los modelos más convencionales se llevaban la palma los tonos crudos, suaves adamascados, los ocres, los tierras y con rayas más o menos discretas. Pero el último grito, según reconocidos interioristas, son las flores. ¿Hay algo que resulte más british? Aportan confortabilidad y calidez en su grado máximo. Y, algo importante, también resultan sufridos. Una cosa, si se atreve con las flores, ¡ojo con los cojines! Aunque tampoco se corte. Lo peor es optar por un combinado con la tela de fondo, resultará soso y de escasa imaginación. Hay tejidos más barrocos que combinarán a la perfección y pondrán esa pizca de atrevimiento. Los modulares están cada vez más en boga. Resultan comodísimos e invitan a tumbarse como en el diván del psicoanalista de Woody Allen, aunque el especialista y el genio neoyorquino sólo estén en la imaginación. Dentro de los modelos más vanguardistas, algunos diseñadores han recuperado grandes clásicos. En este juego de pasado y presente los italianos, como casi siempre que se habla de diseño, se llevan la palma. Sin embargo, los fabricantes españoles ya andan a la zaga. Del juego de volúmenes, de la desaparición de soportes rígidos y de los tradicionales brazos nacen mullidos asientos de formas diferentes. Las películas de ciencia ficción también son una buena fuente de inspiración. Son piezas retro-futuristas que bien combinadas aportan a cualquier salón el grado de comodidad y estética deseado.