?n 1984, un grupo de pontevedreses decidió que era hora de volver a celebrar el carnaval en la calle. Buscaron un símbolo y recuperaron al famoso loro Ravachol, en recuerdo de la famosa mascota que a principios del siglo XX poseía el boticario Perfecto Feijoo. A lo largo de veinte años, el entroido, con el desfile y el entierro de Ravachol como arranque y despedida, se ha convertido en una de las fiestas más representativas de la ciudad. Por esta razón, en el aniversario de su recuperación, el Concello pretende potenciar de forma especial su programación. Aquellos protagonistas del primer entroido hablarán de sus recuerdos en dos tertulias que se han organizado para la semana anterior al entroido en el Café Moderno, los días 25 y 26. Además, el martes 18 está prevista una conferencia sobre la Pontevedra de Ravachol (en este 2003 se cumplen también 90 años del entierro real) y el jueves, día 20, el ex edil de Cultura, José Brea Vaamonde, presentará su libro recopilatorio sobre los veinte años del carnaval. Igualmente, el Concello prepara una exposición con fotografías, trajes y carteles, en el Pazo de Mugartegui.Dentro de lo que es la programación del carnaval, que arrancará el día 28 con el pregón y una fiesta gastronómica, la principal novedad está en la celebración de la Mostra da Parodia (martes 4 de marzo), que cambiará su tradicional circuito por la actuación de los grupos en distintas plazas de la ciudad. Según el concejal de Cultura, Luis Bará, en el cambio ha tenido que ver mucho la peatonalización, «pero tamén é algo que xa nos pediran os participantes desde hai tempo».Pero sin duda, la gran apuesta será la celebración del entierro de Ravachol. La idea de la comisión que ha preparado el programa es recrear al máximo el ambiente de la ciudad a principios de siglo, hasta el punto de que se «reconstruirá» la antigua botica de don Perfecto, en el mismo lugar donde se ubicaba en la plaza de la Peregrina, donde se realizarán diversas actividades. Igualmente, se ha convocado un concurso escolar para que los chavales se impliquen a la hora de disfrazarse de época. «Pretendemos -señaló Bará- recuperar o espíritu de comezos do siglo XX, tanto no vestiario como nos transportes». Eso sí, tendrá que ser de negro.