Albariño y otras figuras

La Voz

PONTEVEDRA

MANOLO FERNÁNDEZ-VALDES

Praza da Ferrería La Denominación de Origen Rías Baixas presentó ayer su Plan Estratégico, mientras Cambados vivía pendiente de los «caprichitos» de los componentes del grupo Maná

04 jul 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

Rías Baixas presentó ayer en sociedad su Plan Estratégico, un proyecto en el que se fundamentará el futuro de la Denominación de Origen. El estudio, que fue elaborado por la Escuela de Negocios Caixanova, destaca, entre otras cuestiones, que Rías Baixas se encuentra entre las primeras cien marcas más valoradas por el mercado español, y que el albariño se consolidad como uno de los vinos de mayor prestigio. No cabe duda que si se habla de albariño, se habla de esta Denominación de Origen. Diversificación Uno de los puntos en los que incide el Plan Estratégico es en la necesidad de que la bodegas diversifiquen sus productos. De este modo, estarán mejor adaptadas a los cambios que se puedan llegar a producir en el mercado vinícola. Está claro que la fama de los caldos Rías Baixas se basa en el control del origen y calidad de los vinos, pero para afrontar las contingencias mercantiles será preciso incrementar las cifras de exportaciones y la diferenciación. No hay nada mejor que una buena comida para degustar un albariño, como la que ofreció ayer la Denominación de Origen Rías Baixas en el restaurante Corinto, en Alba. Allí, delante de unas cigalas y un pulpo á feira, la presidenta del colectivo, Marisol Bueno, y el gerente, Ramón Huidrobo, destacaron las excelencias de los caldos blancos de O Salnés y no dudaron en arremeter contra determinados hosteleros que por llevarse unos pocos más céntimos de euro al bolsillo son capaces de dar gato por liebre engañando al consumidor. «Con esta forma de actuar no sólo estafan a los consumidores, sino que dan mala imagen del producto y de Galicia», repitió en un par de ocasiones Marisol Bueno. No cabe duda de que el albariño es un capricho para el paladar, pero si de caprichillos hablamos ahí se llevan la palma, estos días al menos, los muchachos de Maná. Cambados los aguardaba con una mezcla de pasión rockera y de temor a las posibles excentricidades en que pudieran caer los chicos de El muelle de San Blás. Fieles al espíritu de los corridos, los mexicanos más internacionales, con permiso de Paulina Rubio, sacaron su espíritu nacional nada más pisar tierras arousanas: Veinticuatro cervezas Coronita -¡Sí! Esa que sirven con una rodaja de limón en el cuello de la botella- y tequila -esa bebida que se sirve, es un decir, combina con sal y la cosabida rodaja de limón-. Pero, ¡ay!, mi cuate, en la tierra del albariño pidieron vino tinto, eso sí, del bueno. ¿Y de comer? Frutas variadas, frutos secos y unos sandwiches de jamón y queso.