Cómo hacer reformas y no morir en el intento

La Voz LA VOZ | PONTEVEDRA

PONTEVEDRA

Hay que tener las ideas claras y saber evaluar el espacio

24 oct 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

«Eso lo hago yo en dos patás». Con esta máxima, pronunciada en un bar, ante una ración de patatas bravas y una espumosa cañita, Gomaespuma resume en su didáctico e irónico libro, ¡Quién me mandaría meterme en obras!, el complejo e impenetrable pensamiento de los maestros de la chapuza. Si está pensando meterse en obras para sacarle todo el partido a su piso, tenga mucho cuidado en no caer en las redes de un Atila del ladrillo y el cemento. La primera clave es dar con un buen profesional y tenga en cuenta que, por lo general, lo barato es caro. Los interioristas y decoradores están en el mercado para algo. Si el proyecto que le presente está visado por el Colegio de Decoradores y Diseñadores de Interior, en caso de conflicto, podrá acudir al arbitraje. Una vez elegido, siéntese con él y exponga sus ideas. Éstas tienen que ser claras, diáfanas y determinantes para que luego no haya malos entendidos. Él le ayudará, sobre todo, a evaluar el espacio disponible y a coordinar los múltiples oficios que se van plasmar en su hogar. Planifique paso a paso los cambios que está pensando acometer. Así reducirá al máximo los imprevistos, y, además de tiempo, ahorrará dinero. Hablando del vil metal, actúe siempre bajo un presupuesto cerrado y detallado, sólo así evitará sorpresas. Si blinda el contrato, incluyendo fecha de inicio y fin de la obra, podrá aplicar penalizaciones económicas por retrasos o trabajos mal ejecutados. Pida siempre permiso de obras, no es, ni mucho menos, un gasto inútil. Una cosa más, cambios pocos. Pero si no le queda más remedio pida un presupuesto antes, como anexo al ya entregado.