La codicia causa ceguera

Alfredo López Penide
López Penide PONTEVEDRA

PONTEVEDRA

Análisis | Un delito por el que no pasa el tiempo

23 feb 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

?l nazareno, la estampita, el tocomocho... En la sociedad de la información, en la época de las nuevas tecnologías, los timos tradicionales siguen siendo igual de efectivos que en los tiempos de Toni Leblanc y Los timadores. De hecho, la Comisaría pontevedresa advirtió «sobre la proliferación de estos hechos delictivos, en los que la gente con gran facilidad suele caer en la trampa que le tienden los estafadores». Así, los billetes tintados ha sido utilizado ya recientemente en otras localidades de la provincia -Vigo- y de la Comunidad Autónoma -Ourense, Santiago, A Coruña y Ferrol-. Los antecedentes de otros casos similares al descubierto estos días en la ciudad del Lérez se remontan al 2003, cuando se tramitaron dos denuncias. En estos tipos delictivos, los timadores apelan a la codicia de las personas. En muchos casos, hacen creer a las víctimas que están ante un negocio único. Así, en la estampita, el trasquilador sale trasquilado. Este timo tiene su base en que la víctima potencial es falsamente consciente de que sacara una importante tajada monetaria si engaña a un disminuido psíquico. Esta modalidad tuvo un cierto auge en Pontevedra hace relativamente pocos años. Un portavoz de la Comisaría recordaba ayer que llegó a haber «unha incidencia de un ou dous timos o mes, tanto da estampita como do tocomocho». Tras matizar que «timo é unha expresión que lle damos a un delito que é a estafa», insistió en que «non deixan de selo as chamadas que fan dos 806 decindo que tocou un regalo ou hai que ir recoller un paquete mentras derivan a chamada». Sin embargo, hay aspectos que diferencian la modalidad de los billetes tintados de otras. Del estudio de las estadísticas policiales se desprende que esta estafa, nacida «fai seis ou sete anos», es utilizada por «xente de color. É difícil encontrar un branco e si o hai, normalmente, é porque está colaborando». La explicación policial es que, al igual que determinados oficios y profesiones, la forma de actuar pasa de generación en generación o es aprendida por personas que pertenecen a un mismo grupo étnico. De este modo, los expertos en este timo proceden del África Occidental, de países como Camerún, Senegal, Costa de Marfil o Guinea. Además, mientras en otras estafas el perfil de la víctima se corresponde con «unha persoa con nivel cultural baixo», en este último caso concreto «tiña un nivel medio, tirando a alto».