Praza da Ferrería Juncal Rivero vino a Galicia para desfilar en Pontus Veteris, mientras el actor Celso Bugallo vivió desde Pontevedra la entrega del Oscar a «Mar adentro»
28 feb 2005 . Actualizado a las 06:00 h.Juncal Rivero no entiende de peleas semánticas. Ella se considera «maniquí» más que modelo. La ex Miss Europa fue ayer la estrella de la pasarela pontevedresa Pontus Veteris, trayendo por delante su admiración por la moda gallega y un tipo que trae de cabeza a más de una madre reciente. Rivero comió de maravilla en el restaurante Doña Antonia, en A Ferrería, con Manuel Durán y Charo Lorenzo, de la Cámara de Comercio, y con periodistas invitados a la pasarela. La modelo ha tenido un hijo hace poco, pero su silueta, dice, no se ha resentido, «por cosa de la genética. No sigo ninguna dieta, porque si me engordase todo lo que como...». Además, dice, las preocupaciones de una madre primeriza también ayudan a consumir calorías. Ni los vaqueros, ni los vestidos de noche o los trajes de chaqueta faltan en su armario, y varios de sus diseños favoritos parten de Galicia. Si tuviera que elegir, del país se queda con Roberto Verino y con Toypes, aunque Rivero destaca que desde este rincón del noroeste se exporta cosa fina, desde las mejores agujas hasta asuntos más asequibles como los que comercializa Inditex. La modelo asegura también que echa de menos la pasarela, en la que ya no está tan presente por, según cuenta, razones de edad. En París, donde llegó a posar con prendas de alta costura, estuvo su momento profesional más dulce. En su mejor momento profesional, al menos en lo que respecta a reconocimiento, está el actor Celso Bugallo, afincado en Pontevedra. Anteanoche vivió desde la distancia, desde su casa, la entrega de los Oscar, en la que Mar adentro, de Alejandro Amenábar, en donde se marca un papelazo como hermano de Ramón Sampedro, fue galardonada como mejor película de habla no inglesa. La noche pasó para Bugallo «con tranquilidad, con cariño, con esperanza... Tenía la impresión de que esto iba a salir». Conectado por teléfono móvil con los integrantes del elenco de la película que sí habían viajado a Los Ángeles, el actor vivió en privado una alegría que, asegura, no va a nublarle la vista: «Está muy bien, desde luego, pero a estas cosas, como al Goya, hay que darles la importancia justa para no caer en lo vacío y en lo falso. Pero claro que para mí ha habido un antes y un después con esta película y Los lunes al sol». Ahora, Bugallo proyecta un viaje a Madrid para cerrar «algunas cositas» acerca de «una producción muy interesante y bonita», cuyas características prefiere dejar en el misterio.