Las vueltas que da la vida municipal

ALFONSO GONZÁLEZ

PONTEVEDRA

EN LA ONDA | O |

05 mar 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

Asistir a un pleno municipal de Pontevedra provoca una obligada reflexión filosófica, e incluso metafísica. José Rivas Fontán y Miguel Anxo Fernández Lores son los causantes. Tras el divorcio con el PP, Rivas fue relegado a una esquina de la corporación. Se ha convertido en un concejal no adscrito, algo así como el ser y no ser, un independiente sin llegar a serlo. En cada pleno lucha denodadamente por hacerse oír y reivindica sus derechos como si fuese un grupo propio. En diagonal, en la presidencia tiene a Fernández Lores, sentado en el sillón de mando y repartiendo el juego dialéctico de la corporación. Son dos situaciones opuestas: Rivas patalea y Lores ejerce el mando. Pero esto no fue siempre así. Hace unos años, Pepe Rivas era el todopoderoso alcalde de Pontevedra y Fernández Lores el único concejal del BNG, sentado también en una esquina del salón de sesiones. Entonces era el de Xeve quien tenía las riendas y el nacionalista el que luchaba en cada pleno por hacerse oír, denunciando las trabas que le ponía el gobierno local. Pasados los años, los mismos protagonistas se ven en situaciones opuestas y paradójicamente en un teatro. Muchos políticos debieran tenerlo en cuenta y pensar como Jorge Marique «cuan presto se va el placer...». Cada mes en el Teatro Principal se representa la vida misma, cambiante cada día.