Mirando a la Xunta

Elena Larriba García
Elena Larriba PONTEVEDRA

PONTEVEDRA

XOÁN CARLOS GIL

Crónica | Del pacto local al autonómico Lores y Casal confían en la capacidad de diálogo de Touriño y Quintana para que la coalición de gobierno de Pontevedra funcione a la inversa en Galicia

02 jul 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

?ores-Casal, Touriño-Quintana. La historia del pacto local se traslada a la Xunta pero a la inversa, con los socialistas encabezando un futuro gobierno gallego de coalición. Los grupos municipales del BNG y PSOE confían en la capacidad de diálogo de los líderes autonómicos de las dos fuerzas políticas para llegar a un acuerdo como el que se firmó en Pontevedra el 28 de junio del 2003 y que, transcurridos dos años, se mantiene estable al menos en los asuntos fundamentales. Fernández Lores y Teresa Casal miran a Compostela deseosos de que la negociación del pacto gallego no exporte tensión y afiance más la coalición pontevedresa. El gobierno BNG-PSOE de Pontevedra fue un parto de veintiséis días. Las negociaciones comenzaron un 3 de junio, después de las elecciones del 25-M, en las que la lista del Bloque fue la más votada, empatando a diez concejales con el PP frente a 5 de los socialistas. Las primeras reuniones se celebraron alternativamente en las sedes de los partidos y, además de Casal y Lores, participaron Meijón, Esperón, Mosquera y Raimundo González. Los encuentros iniciales se dedicaron a la puesta en común de los respectivos programas para establecer puntos de encuentro y fijar las prioridades. Ruptura Pero en la tercera reunión, ya hubo un amago de ruptura y el PSOE abandonó la mesa de negociación ante la imposibilidad de conciliar posturas sobre los criterios de funcionamiento de la coalición. Las conversaciones se suspendieron sine die Faltaban sólo dos días para la investidura de Fernández Lores como alcalde y los socialistas habían anunciado que se abstendrían en la votación ante la demora del pacto, facilitando en todo caso la reelección del regidor nacionalista como candidato de la lista más votada sin darle un apoyo expreso. Horas antes de la toma de posesión, Lores intentó un acercamiento al PSOE para buscar ese apoyo expreso o garantizar la abstención. Fue el «encuentro de las cañas» en El Bocaíto. El 14 de junio, Lores salió elegido alcalde como estaba previsto. Los socialistas se abstuvieron -en la investidura de Touriño no sería posible que los nacionalistas hicieran lo mismo-, pero BNG y PSOE se tendieron de nuevo la mano para seguir negociando. Mientras no llegaba el pacto, el Bloque formó un gobierno en minoría que provocó recelos en el PSOE. No obstante, se siguió avanzando en la mesa de negociación, que tras la investidura se trasladó al Concello. El reparto de áreas fue lo último que se zanjó y en la sexta o séptima reunión formal del 25 de junio se anunció un acuerdo que se firmaría tres días después. El pacto se basó en la «cohesión e independencias» de los dos grupos coaligados, asumiendo los socialistas, en un reparto proporcional, las áreas de Servicios Sociales, Educación, Deportes, Promoción Económica, Parques y Jardines y Estacionamientos. El nuevo Plan de Ordenación, la recuperación de la ría y el traslado de Ence, la gestión de grandes infraestructuras viarias y la operación de Tafisa, entre otros asuntos, formaron parte de aquel acuerdo. Dos años después, la coalición sigue dando una imagen pública de entendimiento. Aunque el desencuentro lo haya en asuntos menores y en las formas más que en el fondo, Lores y Casal aseguran que el pacto funciona y es un «buen ejemplo» para Galicia.