Reportaje | El 125 aniversario de la Casa Consistorial El edificio que diseñó Alejandro Rodríguez Sesmeros en la plaza de España fue entregado al Ayuntamiento de Pontevedra el 24 de agosto de 1880
20 ago 2005 . Actualizado a las 07:00 h.?l edificio que alberga la Casa Consistorial de Ponte-vedra, en la plaza de España, cumplirá el próximo miércoles 125 años. La obra, que se levantó sobre las ruinas del antiguo edificio municipal, construido en el siglo XVI, fue proyectada y dirigida por el arquitecto Alejandro Rodríguez Sesmeros, que en el último tercio del siglo XIX estaba al frente del gabinete municipal de urbanismo. El nuevo edificio fue recibido por la corporación el 24 de agosto de 1880, según reza en la placa que preside las escaleras, que se colocó hace cinco años para sustituir a otra, escrita en latín, que decía: «Francisco Franco, Caudillo de España y Jefe de la Falange visitó este edificio del Concejo de Pontevedra el 27 de agosto de 1944 y recibió la Medalla de Oro de la ciudad». Al año siguiente de acceder el BNG a la alcaldía, se decidió la retirada de dicha placa por «non ser moi acorde cos tempos actuais», según indicaba entonces el concejal de Cultura, Luis Bará. Homenaje Con motivo del 120 aniversario del edificio, hace cinco años, la corporación presidida por Miguel Anxo Fernández Lores, organizó un acto en el que se rindió un homenaje de Pontevedra a la figura de Sesmeros, un personaje clave en la actual fisonomía de la ciudad pero que durante demasiado tiempo estuvo «injustamente olvidada», según expresaron entonces tanto el alcalde como el historiador Xosé Fortes. Éste dedicó un capítulo de su libro Pontevedra en el espejo del tiempo a Alejandro Sesmeros, a quien define como «el arquitecto del ensanche». Recuerda Fortes que Sesmeros proyectó no sólo la Casa Consistorial, sino también el Pazo de la Diputación Provincial, la actual delegación de Defensa (que en sus orígenes fue un grupo escolar) o el Palacete de las Mendoza. Además, desde su despacho municipal, Sesmeros proyecto los parques de la Alameda y las Palmeras, y, subraya Fortes, «diseñó el trazado de las nuevas calles sobre las que se volcó el crecimiento urbanístico de la Restauración». Se refiere el autor a calles como Fernández Villaverde, la actual Gutiérrez Mellado, Riestra, García Camba, Andrés Muruais, Andrés Mellado o Sagasta. «Son ejemplos -continúa Fortes- del afán de Sesmeros por luchar contra la anarquía edificatoria». Pero no sólo eso. Alejandro Rodríguez Sesmeros también fue el responsable «de dotar a la ciudad de los servicios que exigía su nueva condición de capital provincial», según recuerda Fortes Bouzán. Así, construyó depósitos en San Mauro para el agua corriente, que se canalizó a todas las plazas de la ciudad. Cuando se levantó el edificio municipal, bajo su última piedra se depositó un pergamino firmado por todos los concejales en el que se alababa la figura del «inteligente y laborioso arquitecto» Sesmeros. Sin embargo, poco después, el responsable de tan importantes obras en la ciudad fue apartado de su cargo por los «círculos del poder local».