Equilibrios y líos sucesorios

A. Castroverde PONTEVEDRA

PONTEVEDRA

Crónica | Las opciones de la cúpula del PP provincial La carrera para sustituir a Fraga obligó a los «barones» del PP en la Diputación a jugar papeles muy distintos. Sotelo apoyó a Cuíña, Louzán a Núñez y Crespo nadó y guardó la ropa

05 nov 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

Hace ya meses que en estas mismas páginas se apuntó que las frecuentes cenas entre Louzán y Alberto Núñez eran algo más que una común afición culinaria. El apoyo del presidente de la Diputación al ex vicepresidente, explicitado esta semana con un primer pronunciamiento para que se presente, es todo menos una casualidad o una ocurrencia de última hora. Dicen que Cuíña, que hace tiempo que veía venir la jugada, llamó al de Ribadumia a su molino del Deza con intención de hacerle jurar fidelidad. Y dicen que el presidente de la Diputación se resistió como pudo. En realidad, su opción ya estaba tomada hace tiempo, cuando Louzán empezó a atraerse a alcaldes fieles al ex delfín de Fraga, poco después de que este último dejase Política Territorial en manos de Núñez. Una difícil elección Para el presidente de la Diputación, siempre resguardado en estos menesteres por José Juan Durán, Teresa Pedrosa y por el vigués Figueroa en funciones ora de escudero, ora de punta de lanza, se trata de una decisión difícil. Louzán saltó al ruedo provincial de la mano de los cuíñistas y, gracias a ellos, singularmente a los oficios del alcalde de Sanxenxo y de Manuel Abeledo, alcanzó la presidencia en un momento en que Rivas Fontán aseguraba contar, nada más y nada menos, que con el apoyo de Madrid para tan alto puesto. La pregunta que ahora circula en círculos populares es cuál será la suerte del político de Ribadumia, es decir, si se le ha prometido un segundo mandato y, caso de que sea así, si esto será posible sin un OK del otrora caudillo del Deza. Habrá que esperar para saberlo y habrá que aguardar también para saber la suerte que le espera a José Enrique Sotelo, el vicepresidente que se pronunció abiertamente por Cuíña y que hace meses que está fuera del grupo de escogidos de Louzán. Por su parte, el alcalde de Lalín nada y guarda la ropa. No se opondrá a Cuíña -de otra forma se jugaría la alcaldía- e incluso le apoyará. Pero hay quien dice que la decisión no sería tan clara en otras circunstancias... geopolíticas. ¿O no?