Debate artístico sobre los toros

María Conde PONTEVEDRA

PONTEVEDRA

CAPOTILLO

Reportaje | Exposición en el Museo El edificio Sarmiento contrasta en una exposición inédita en Galicia las dos visiones creativas más importantes sobre la tauromaquia, las de Goya y Carnicero

24 nov 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

?l debate sobre la continuidad de la fiesta nacional, aunque sigue vigente en nuestros días, tuvo su punto candente en la segunda mitad del siglo XVIII y primera del XIX. Y prueba de la división de opiniones que generó la tauromaquia en la sociedad española es la exposición que desde ayer puede visitarse en el edificio Sarmiento. La muestra contrasta las dos principales visiones artísticas que se han realizado sobre la fiesta de los toros; de un lado, la festiva y colorista de Antonio Carnicero y, de otro, una más negra propia de la actitud crítica de Francisco de Goya. Javier de Blas, comisario de la exposición, organizada por la Fundación Mapfre, el Museo y la Obra Social de Caja Madrid, destacó que esta es la primera muestra en la que además de las estampas de las tauromaquias de ambos artistas se exhiben los dibujos preparatorios para llevarlas a cabo. Precisamente, la idea de la exposición surgió tras el hallazgo y catalogación de los dibujos de Carnicero en la colección donada por Rodríguez Moñino a la Real Academia Española. «No es una exposición más de confrontación de Goya y Carnicero -indicó Carlos Valle, director del Museo-, es la exposición por autonomasia sobre las tauromaquias de ambos artistas». En este sentido, añadió también que el catálogo editado con motivo de la muestra «será una monografía de referencia para los investigadores». La serie de Carnicero es anterior en 25 años a la de Goya y, según explicó De Blas, «tuvo una popularidad extraordinaria en la época». La Colección de las principales suertes de una corrida de toros es colorista y consta de doce estampas, a las que luego Carnicero añadió otra adicional que representa la plaza madrileña abarrotada de público. Para llevarlas a cabo, el artista se valió de un número importante de apuntes, a lápiz y pluma, de trazo rápido, con personajes en múltiples posturas. Muchos de ellos se vinculan con las estampas, pero otros son lances del toreo que nunca llegaron a publicarse. Patetismo Las estampas de Goya fueron grabadas entre 1814 y 1816 y su concepción del arte de cúchares es radicalmente distinta. El aragonés elimina lo anecdótico y reduce la imagen a los dos protagonistas, a la lucha entre el torero y el toro, que no siempre acaba con la muerte del animal. De Blas explicó que en esta serie se refleja «el patetismo propio de los Desastres y de ahí el rechazo del público con menos cultura». «En todas las series de Goya -agregó el comisario- existe una reflexión sobre la condición humana y el ejercicio de la violencia». Hay que destacar también la exhibición de tres dibujos de Goya pertenecientes al Museo del Prado, ya que la entidad muy difícilmente saca obra de papel de su sede. Una distinción más entre ambos artistas: la serie de Antonio Carnicero acaba con una estampa de la muerte de un toro. La de Francisco de Goya, con el fallecimiento del torero Pepe Hillo en 1801.