Crónica | Cena-mitin del BNG Los nacionalistas acogen a carcajadas la alusión a su supuesta debilidad y recomiendan a los populares que pongan anuncios para escoger su cabeza de lista
01 jul 2006 . Actualizado a las 07:00 h.El presidente del PPdeG, Alberto Núñez, justificó el aplazamiento de la elección del candidato del PP a la alcaldía de Pontevedra en base a una supuesta debilidad del bipartito municipal y a la necesidad de escoger con calma una persona para hacerse con el gobierno local. La «ocurrencia» del líder popular fue acogida a carcajadas por los líderes nacionalistas en la cena-mitin que congregó, en el Recinto Ferial, a más de 2.000 simpatizantes para degustar empanada, pulpo, carne ó caldeiro y tarta de amedoa. El alcalde, Miguel Fernández Lores, recomendó a Núñez que, vistas las dificultades que tiene para designar candidato a la alcaldía, opte por hacer un casting. La sugerencia pronto corrió de mesa en mesa y suscitó todavía más risas en la ocupada por los concejales, entre ellos, César Mosquera, Raimundo González Carballo y Lois Veiga. El regidor, que estaba de buen humor, facilitó incluso la fórmula para sacar del atolladero a los populares: un anuncio en la prensa para contratar una asistencia técnica que haga la selección. Y es que, lejos de las predicciones de Núñez, los nacionalistas aseguran tener un apoyo social «sen precedentes» basado en su papel de «motor» del cambio en la Xunta y en la transformación que ha experimentado Pontevedra. Anxo Quintana se quedó sorprendido al subir a la tribuna del Recinto Ferial y divisar al completo el «espectacular» paisaje de decenas de mesas y man-teles con el que cientos y cientos de militantes y simpatizantes del BNG lanzaron hacia los comicios del 2007 a sus candidatos de las siete ciudades. «Pode ser o anuncio da victoria do BNG», comentó el vicepresidente de la Xunta. En un tono abiertamente electoral, el portavoz nacio-nal del Bloque aseguró que su partido está ganando «a batalla das ideas». Y, poco a poco, fue desgranando las victorias parciales de su formación. Hace un año, el BNG era tildado de iluminado por reclamar la deuda histórica y ahora «o conxunto» de las fuerzas políticas afirma que existe esta deuda y reclama «que se pague». Prospera la idea de que Galicia debe beneficiarse más por sus recursos naturales, como la producción de energía eléc-trica, y la «inmensa maio-ría da cidadanía» respalda el traslado de Ence. Todas las fuerzas políticas apoyan ya un nuevo estatuto y, hace año y medio, el BNG batallaba «en solitario» por esta reivindicación. Además, por primera vez, el BNG llega a un acuerdo con un partido estatal, como el PSdeG-PSOE, que reconoce a Galicia «como nación dentro do Estado Español e dentro de Europa». También se reconoce que el gallego sea el idioma oficial y «en en todo caso que o castelán sexa o cooficial». Dos puntos de ventaja Quintana, que definió su partido como «o músculo» del Goberno, aseguró que el Bloque lleva dos puntos de ventaja a la competencia de BNG y PSOE en la carrera hacia el 2007. Uno por la pronta designación de sus candidatos. «Os outros aínda están esperando», comentó. El otro, según dijo el líder nacionalista, porque su formación será la única en elegirlos «democráticamente coa voz da xente». Las elecciones municipales deben servir, concluyó Quintana, para consolidar el cambio en la Xunta y de-fender «o noso modelo de cidade». Ese modelo había sido explicado previamente por el alcalde de Pontevedra, Miguel Fernández Lores, a partir de la experiencia del gobierno local. Se trata de limitar la presencia «abusiva» del automóvil y de aumentar los espacios públicos, todo ello en una ciudad en la que el urbanismo está «ao servizo da sociedade» y que está «a piques» de alcanzar la accesibilidad universal y «moi perto» de lograr el saneamiento litoral y fluvial. Para recoger la receta estaban en la cena-mitin Santiago Domínguez (can-didato de Vigo), Henrique Tello (A Coruña), Alexandre Sánchez (Ourense), Néstor Rego (Santiago), Xosé Antón Laxe (Lugo) y Xoán Xosé Pita (Ferrol). Los candidatos fueron sentados en las dos mesas que ocupaban Anxo Quintana y los conselleiros Fernando Blanco, Teresa Táboas y Alfredo Suárez Canal. A su lado, otra mesa reunió a una nutrida representación de la CIG con Suso Seixo y Rafael Iglesias al frente.