Praza da Ferrería
12 may 2007 . Actualizado a las 07:00 h.Atrás quedaron los días en que los pontevedreses pensaban que los productos de comercio justo eran artículos raros utilizados principalmente para adelgazar. La ciudad del Lérez celebró ayer, por noveno año consecutivo, el Día Internacional del Comercio Justo por todo lo alto, con stands de venta, conciertos, talleres y cuentacuentos para los más pequeños. Con el principal objetivo de evitar grandes diferencias de precio que los consumidores pagan por un producto y el dinero que reciben los fabricantes del mismo, el concepto inventado vio la luz por primera vez en Europa en la década de los años 60. En aquella época, el comercio justo, creado para promover una forma alternativa al comercio tradicional y de las multinacionales, era denominado comercio alternativo. Las oenegés Las dos principales oenegés de Pontevedra que festejan de forma masiva el Día Internacional de Comercio Justo son Amarante y Solidariedade Internacional. Ocuparon las plazas de A Ferrería y A Peregrina en busca de la reducción de la pobreza mediante el apoyo a los pequeños productores del denominado Tercer Mundo. Los responsables de los colectivos aprovechan la efeméride para dar a conocer los artículos de la red solidaria a los ciudadanos que todavía los desconocen. Paralelamente, amarran a sus clientes habituales, y afirman que cada vez son más los que se apunta a la compra de los productos solidarios. Amarante y Solidariedade Internacional están convencidos de que las tiendas existentes de comercio justo en las ciudades gallegas, entre ellas Pontevedra y Vigo, están consolidadas, y en localidades más pequeñas, como Vilagarcía, se experimenta un auge en las ventas. Los alcaldables Aunque es inevitable pensar que todo lo que se hace a día de hoy es de índole electoral ante la proximidad de los comicios municipales, los principales aspirantes se dejaron ver por los stands de comercio justo. El alcalde y candidato a la reelección. Miguel Anxo Fernández Lores, compró una botella de ron cubano, otra de mojito, otra de caipiriña y lentejas de soja. Teresa Casal optó por café, pendientes y una tableta de chocolate. Y Telmo Martín abandonó el mundo de la gastronomía y se agenció un fular Made in India. La creciente popularidad del comercio justo tampoco pasa desapercibida por las Administraciones públicas de Galicia. De hecho, se comenta que cada mes, Monte Pío encarga café, pastas y azúcar de la cadena. También aterrizó en el Parlamento gallego el café de Tanzania, exportado por la Cajera Cooperativa Unión (KCU), localizada en la región de Tagera. Los agricultores cafeteleros de KCU también celebraron el Día de Comercio Justo en su cooperativa. No podían faltar las actividades lúdicas, iniciativas que sirven además para sensibilizar a los niños. Esta vez la sesión infantil estuvo centrada en la puesta en escena de cuentacuentos africanos. Posteriormente, una vez finalizadas las historias dedicadas al continente africano, los pequeños se metieron de lleno en juegos interculturales. Los niños no lograron ocultar su felicidad mientras miraban de reojo al cielo. La lluvia estuvo a punto de enviarlos prematuramente para sus casas. La ropa solidaria empieza a arañar una cuota en el mercado clásico En el stand de Amarante, los pequeños dejaron los alimentos a un lado y se ocuparon de exigir la erradicación de los abusos en el sector textil. Pasito a pasito van apareciendo marcas que tienen por bandera los compromisos sociales y la protección del medio ambiente. De hecho, existen ya firmas pioneras como Ciel, Misericordia, Katherine Hamnet y las zapatillas Veja. Desde la Xunta existe un compromiso para apostar por dotar al futuro cuerpo de la Policía Autonómica con uniformes fabricados en el marco de la campaña de ropa limpia, una actuación con origen en Holanda para evitar la explotación de los trabajadores del sector por parte de las multinacionales.