Crónica | Últimos coletazos del mandato provincial En el penúltimo pleno de la Diputación hubo un amago de rifirrafe. Algunos diputados regresaron como futuros alcaldes (Efrén Juanes, Clara Millán), y otros, todo lo contrario
30 may 2007 . Actualizado a las 07:00 h.El PSOE y el BNG se quedaron a las puertas del poder provincial, y ayer, durante un pleno vertiginosamente fugaz, los diputados de la oposición se imaginaron sentados en los escaños donde habita el gobierno que controla más de 148,9 millones de euros de los contribuyentes. Pero el de ayer fue una sesión plenaria sin historia, puesto que el morbo se sirvió a su finalización. Cinco minutos para cinco puntos en el orden del día. Un intercambio verbal en ruegos y preguntas casi detona una polémica, pero las partes (Rafael Louzán y el socialista Juan Muradas) lograron, milagrosamente, controlarse. Una vez levantada la sesión, se inició la batería de felicitaciones y de charlas. Algunos diputados, a excepción de la celebración del último pleno, no regresarán. De hecho, incluso está en el aire la continuidad de Rafael Louzán, aunque varios alcaldes populares insisten en confesar su apoyo incondicional al de Ribadumia. No faltaron escenas frías. No hubo cruce de miradas entre los diputados Alfredo Rodríguez, alcalde popular saliente de Nigrán, y Efrén Juanes, regidor municipal socialista entrante. También evitaron un choque frontal Enrique Sotelo, alcalde derrotado en Cangas, y Clara Millán, la diputada nacionalista que se perfila para recoger el bastón de mando. Desde su escaño, Clara Millán era felicitada por varios diputados socialistas ante la atenta mirada de sus compañeros de partido, Cesáreo Mosquera y Araúxo Quintáns. Al finalizar el pleno, también recibió enhorabuenas por parte de varios populares. No obstante, lo que se cocinaba en los ayuntamientos y en las juntas electorales locales donde había guerra por escaños provinciales, como el caso de Ponteareas, era lo que llamaba la atención de todos los diputados. Y como es habitual, Mosquera y Teresa Pedrosa cambiaron impresiones sobre el futuro de la ciudad. Las puertas de la Diputación, la percepción del poder, marcaron las diferencias. A los populares se le abrieron, y para los demás, se le cerraron...en las narices.