Arte | Keith Haring Hasta el 2 de septiembre.
27 jun 2007 . Actualizado a las 07:00 h.?urió joven y vivió deprisa. Keith Haring (1958-1990) quería, según indican las responsables de la empresa Pop Art, que coordina la exposición sobre el artista en Pontevedra, «dar a conocer su obra lo antes posible». Y por ello comenzó en lugares tan concurridos como el metro de Nueva York, donde verlo pintar fue durante mucho tiempo hasta un entretenimiento para los pasajeros. De allí al éxito internacional. El artista acabó dejando huella, entre otros lugares, en el muro de Berlín o en la creación de otro mural en un hospital infantil de París. Haring fue hijo del pop art y a la vez, precursor de los mensajes iconográficos actuales. Creció rodeado de cómics, dibujos, imágenes de la cultura de masas y logró adaptarlos hasta crear un estilo personal cuya trascendencia no pudo seguir, ya que falleció de sida con sólo 31 años. «Los grandes temas que hoy nos preocupan, la vida, la muerte, el sida o la pobreza, se van a ver en su obra», señala Belén Fernández-Arias, de Pop Art. Su estilo lineal y su colorido son inconfudibles, pero bajo esa sencillez se esconde una crítica a la sociedad de su tiempo. Un claro ejemplo es la serie Bluepaint drawings, en blanco y negro, la primera que realizó sobre papel velin y con tinta sumi, en la que «los mensajes bíblicos se encuentran allí donde los extraterrestres salen de sus platillos y entran en la realidad». Caixa Galicia muestra en Pontevedra la obra gráfica de Haring (de los años 82 al 90), un artista que en su afán por llegar a todo el mundo aprovechó al máximo las posibilidades que le ofrecían las técnicas de impresión como la litografía, la serigrafía o los aguafuertes, para que se pudieran hacer copias. En su tienda neoyorquina Pop Shop, hoy desaparecida, Haring ofreció camisetas, tazas, juguetes, a precios económicos, todo un as del merchandising, «el más efectivo que haya existido», según Fernández-Arias.