Una selección de medalla

La Voz

PONTEVEDRA

PAULA G. DUQUE

Praza da Ferrería

06 jul 2007 . Actualizado a las 07:00 h.

«Pasalo ben, compartir unha experiencia esos días, traer un trofeo a Pontevedra». Así explica Francisco José Gómez Soto, de dieciséis años, lo que espera de la séptima edición dos Xogos do Eixo Atlántico, que se desarrollarán desde el próximo lunes hasta el día 14 en Vila Nova de Gaia (Portugal). En pocas horas se desplazarán hasta allí un centenar de jóvenes deportistas pontevedreses como Santiago Picallo, también de dieciséis años, que recoge el comentario de sus compañeros: «Habrá un gran nivel pero vamos a ganar, está claro -comenta-. Hemos conseguido que nos seleccionen y no vamos a defraudar». Su entrenador, Ramón Pazos, destaca que «tan importante como el liderato, lo es el intercambio cultural entre España y Portugal; el objetivo clave es la convivencia». En la misma línea, el alcalde, Miguel Anxo Fernández Lores, quiso felicitar también a los participantes, señalando que «o importante é a convivencia e competir con diginidade, deixando o pavillón moi alto». El regidro afirmó que la ciudad «ten capacidade para albergar os xogos, é unha posibilidade que estamos contemplando». Los Xogos do Eixo Atlántico se celebran cada dos años en un turno rotatorio entre una ciudad gallega y una portuguesa. De hecho, en el año 2001, Ferrol fue sede de la competición así como también Santiago hace dos años. Pontevedra podría ser ciudad candidata para el 2009, porque «é unha cidade deportiva e a nosa antigüedade no Eixo, sete anos, pode servirnos de aval», según explica Lores. Aunque puntualiza que ahora la dificultad es mayor «coa introducción de cinco cidades galegas máis e cinco do norte de portugal». «O que realmente importa é a unión de culturas que se reflexa nunha miniolimpada deportiva entre dous países distintos», añadió el regidor municipal, que estuvo acompañado en el acto por la edila nacionalista Anxos Riveiro. Los jóvenes deportistas que lucharán por el título han sido seleccionados de diversos clubes deportivos de Pontevedra y llevan casi cuatro semanas entrenando. Las selecciones locales de balonmano, baloncesto, fútbol 7, volei playa, atletismo, natación y atletismo para personas discapacitadas disputarán esta séptima edición del torneo. La expedición está formada por 98 jóvenes, técnicos y delegados para celebrar unas olimpiadas escolares entre las 18 ciudades del Eixo. En total se reúnen unos 2.400 jóvenes. En la despedida oficial celebrada en los jardines de la Alameda se respiraba ayer espíritu victorioso y los deportistas eran conscientes de la gran «responsabilidad» que conlleva representar a la ciudad en una competición de este nivel. «Esperamos relacionarnos, pasarlo muy bien y ganar en atletismo y peso» dice María Franco, encargada de la selección de atletismo para personas con discapacidad. Más de uno ha pensado ya en su tiempo libre, como las jóvenes Inés Martínez, de catorce años y María Iglesia, de quince, que van a Vila Nova de Gaia a «hacer amigos y si puede ser encontrar un novio» y por supuesto «a ganar la competición de atletismo en sus modalidades de salto de longitud y carrera de relevos». Por su parte, los integrantes del equipo de baloncesto se llevan la Play Station, aunque no descartan ir también a la playa, explica Santiago Picallo. Las actividades del Eixo Atlántico trascienden las deportivas que son, en palabras de Jaime Agulló, director del Instituto Municipal de Deportes, «una mera anécdota dentro de toda la actividad del Eixo». Sin embargo, «esta iniciativa es fundamental para la integración de las dos sociedades, la gallega y la portuguesa», afirma, «de hecho esta es la séptima edición de este campeonato». El miércoles que viene tendremos resultados. San Cristóbal Mucho más cerca se fueron ayer los trabajadores del parque de maquinaria de la Diputación Provincial, que festejaron a su patrón San Cristóbal con un aperitivo y después un almuerzo en un restaurante de Arcade. Los operarios disfrutaron así de un rato de relax después de unos meses en los que han trabajado duro, por ejemplo, para poner a tono las playas que ahora disfrutamos.