Con mucho futuro

María Conde / María Mariño*+ redac.pontevedra@lavoz.es

PONTEVEDRA

01 ago 2007 . Actualizado a las 02:00 h.

Visita de empresarios suizos a la Escola de Canteiros. Dice el secretario de la Escola de Canteiros de Boa Vista, Enrique Velasco, que si hay una profesión de futuro para los jóvenes, esa es la de maestro cantero. La escasez de profesionales en este sector hace que los canteros se coticen lo suyo. Y el buen hacer de quienes se forman en el centro de Poio es conocido internacionalmente. Así, la Escola recibió ayer la visita de varios trabajadores de la empresa suiza de restauración Awag-Wurster y, en palabras del propio Velasco, «quedaron impresionados». La firma, ubicada a orillas del Lago Constanza en St. Gallen, está formada por trabajadores suizos, gallegos y portugueses, además de alguno de países del Este. Habitualmente trabaja en Suiza, pero también ha llevado a cabo alguna obra en Rusia y está ampliando su zona de actuación. Precisamente, dos alumnos del centro de Poio están ahora trabajando para la empresa en labores de restauración de piedra, y permanecerán en el país helvético hasta el próximo mes de septiembre. Fuentes de la Diputación, de la que depende la Escola, subrayaron ayer que el sistema de enseñanza del centro gustó tanto a los suizos que éstos comentaron que también les gustaría enviar a algunos trabajadores durante un período de meses «para aprender as técnicas impartidas polos mestres canteiros da nosa provincia». «Llevamos años demostrando fuera que somos buenos, aunque aquí quizás no se reconoce tanto», lamenta Velasco.

Matrícula abierta. El secretario recuerda además que todavía hay plazas libres para matricularse en el centro. El plazo para formalizar la inscripción finaliza el próximo 15 de septiembre. Velasco anima a todos los interesados: «Si quieren un buen futuro, que se matriculen».

Dos jóvenes campeones del mundo. Quienes también tienen un magnífico futuro deportivo por delante -además del presente, claro- son Andrés y Rafael Jiménez. Desde pequeños, estos dos hermanos gemelos, han preferido navegar a vela que pasar su tiempo libre pisando tierra firme. Ahora, a sus 17 años, se han proclamado campeones del mundo en la categoría Vaurien por segundo año consecutivo. Aseguran que aunque es un deporte muy sacrificado, están «muy satisfechos y contentos, porque llevábamos entrenando todo el año para esto», afirma Rafael. Además este mundial ha estado muy reñido hasta el último momento como comenta Andrés, porque «la tripulación holandesa nos lo puso muy difícil hasta la última manga. Fue una regata muy reñida, no se rendía, pero ganar así hace más ilusión». Jose Enrique Sotelo, responsable de Deportes de la Diputación, los recibió ayer para remitirles sus felicitaciones, aunque ellos, modestos, creen que este triunfo es más «una forma de responder a las personas que han confiando en nosotros».

Ahora, metas más altas. ¿Qué se puede esperar después de ser campeones del mundo? La respuesta parece difícil, pero Andrés y Rafael lo tienen claro. Alcanzar metas más altas. Para ambos lo ideal sería «empezar en barcos olímpicos, más profesionales, y en cuanto podamos meternos en el crucero, probar clases nuevas donde hay un nivel más internacional. Para no nos estancarnos aquí y que esto sólo sea el principio».

La compenetración de los gemelos. Siempre se ha dicho que los hermanos gemelos tienen un sexto sentido a la hora de entenderse. Ellos creen que en su triunfo algo de eso ha influido. «Nos compaginamos muy bien porque yo -cuenta Andrés- tengo más desparpajo en el barco, y él siempre intenta calmarme para que me piense bien las cosas. Es una de cal y otra de arena. El hecho de ser hermanos gemelos hace que nos entendamos mucho mejor, sabemos salir airosos de los problemas que puedan surgir en la navegación». Confiesan echar de menos tener más tiempo libre, como los chicos de su edad, para salir y disfrutar, pero Rafael sentencia: «No lo llevamos mal porque hacemos lo que nos gusta. Pierdes tiempo de ocio, pero al final el mar también te recompensa».