¿Qué se esconde en la boca del lobo, que nadie quiere meterse allí? Pues seguro que dentro de la de Orbil, la mascota del Salón do Libro Infantil e Xuventil creada por Kiko da Silva, hay mucho cuento. En el buen sentido, claro, el literario. Se lo preguntamos a Rogelio Lema, un joven pontevedrés de 24 años que este año se estrena metiéndose en la piel del personaje más temido de las fábulas, pero el preferido de los niños que visitan el salón literario. Lo primero que salta a la vista es que este año Orbil ha cambiado de color. De azul intenso a claro, tirando a gris. «Imítase o deseño que hai no cartel do salón -explica este joven actor aficionado-. Segue sendo azul claro e é un traxe moi ben feito». No en vano, quienes se lo han realizado -y cuasi a medida- son los integrantes de la compañía teatral Galitoon, que ya sorprendieron en el arranque de Domingos del Principal con el diseño de los personajes de su obra Golulá. El único miedo que tiene ahora el lobo es que su atuendo sufra algún desperfecto durante la intensa semana del salón. «O que máis medo me da é que mo rompan ou lle poidan facer un pouco de dano -añade Lema-. A verdade é que o disfraz anterior, despois de tantos anos, quedou un pouco en desuso...». Este año Orbil es algo más alto y su ocupante calcula que mide unos dos metros. «Eu mido 1,73 e aínda estirando os brazos non chego a tocar las orellas», explica.
¿Se sufre mucho bajo tanto pelo? «Pues non tanto -apunta-, pensei que ía ser máis, o que pasa e que é bastante transpirable e hai partes do traxe que se poden cambiar se sudas ou iso. Entón estou bastante cómodo». Hasta ahora, solo lo ha utilizado en la presentación oficial del salón, y normalmente ensaya sus movimientos, pero sin el disfraz. «Eso lévame un pouco de tempo, pero estou moi contento -agrega-. Pido axuda aos antigos compañeiros de teatro a ver como lles gosta máis, o tipo de voz... E os movementos téñoos que controlar moito porque tampouco son moi conscente do tamaño que teño. Pero a ver o domingo que tal sae...». En general, media hora es el tiempo medio que puede pasar dentro de la piel de Orbil. «Despois vas descansando, porque sudas moito -apunta-. Tes que tomar moito líquido, pero se o domingo podo aguantar cuarenta minutos, estarei». Materiales. El disfraz lleva gomaespuma entre otros materiales, según Lema, que fue a probar sus distintas piezas (cabeza, pantalones, zapatos, cuerpo -que lleva asociada la cola- y camiseta) cuando se lo estaban confeccionando los Galitoon y considera que le está perfectamente a la medida. Por cierto que el grupo de teatro al que se refería antes Rogelio es Noitebra, de Marín, en el que colaboró durante un tiempo, pero que ahora acaba de disolverse. Además de trabajar en el colegio de Campolongo atendiendo a los chavales dentro del Plan Madruga, suele dedicarse también a animar fiestas infantiles, pero afirma ser consciente de que «do teatro non creo que poida vivir; o hai que ser moi bo ou hai que buscalo moito».
Precisamente, en estas fiestas infantiles Lema suele contar el cuento de Mister Corvo, su personaje favorito de la literatura infantil, que pertenece a una obra de Luisa Morandeira que publicó la editorial pontevedresa Oqo. Trata la historia de un pastor que pasaba el día cuidando de sus ovejas y soñaba con que llegase una pastora, a la que invocaba tocando una flauta. Hasta él se acerca un cuervo para escucharlo, con una espina clavada en una pata. Después de que el pastor se la quite, en agradecimiento le ayuda a conseguir su objetivo. «O corvo vai cambiando polas diferentes aldeas a espiña por outra cousa e así sucesivamente ata que atopa unha rapaza para o pastor -cuenta-. É unha historia que me gosta moito, e que adoito contar nas festas de cumpreanos, por exemplo».
No solo es la primera vez que Rogelio se pone en la piel de un lobo. El domingo también se estrenará pisando el Salón do Libro Infantil e Xuvenil, una cita a la que hasta ahora nunca había acudido. «Espero sobre todo ter unha boa relación cos compañeiros de traballo -subraya-. É un traballo e espero cousas boas del. E respecto aos rapaces, espero atoparme con algúns coñecidos dos do colexio e ver a cara que poñen». Pero sin ser descubierto, claro.