¿Quién conoce al Pirata Min?

Jaime Velázquez redac.pontevedra@lavoz.es

PONTEVEDRA

13 abr 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

El misterioso Pirata Min mantiene desde hace diez años correspondencia con niños de Moaña, Beluso y Redondela. Todo comenzó cuando el corsario encontró en una playa de la isla de Ons una botella con un mensaje, lanzada al mar por los alumnos de un colegio de Moaña. Fue en el transcurso de un temporal, cuando las grandes olas impedían al Pirata Min abandonar la isla Ons, uno de sus múltiples escondites a lo largo de los siete mares. Desde entonces, decenas de niños han tenido la oportunidad de conocer sus aventuras a través de las comunicaciones que les hace llegar su fiel loro «Lolo». Medio millar de cartas. El Pirata Min conserva celosamente, en su camarote, el medio millar de mensajes que los chavales, de entre seis y ocho, le han ido enviando a lo largo de una década. Llegó a recibir hasta sesenta cartas por envío. Ayer, el corsario recaló en el puerto de Bueu a bordo de un bote auxiliar. Fondeó su galeón armado con cañones de plata en una playa recóndita. Con el loro Lolo al hombro, y acompañado de su perro «Ras», el Pirata Min accedió a contar su historia a La Voz, a condición de que no revelásemos su paradero ni su identidad. El correo. En la actualidad, el Pirata Min mantiene correspondencia con dieciocho niños de un colegio de Redondela. Ellos esperan ansiosos que su profesora Ana les comunique la llegada del loro Lolo, que trae los pergaminos del Pirata Min en el pico o le dice a la profesora en qué playa debe recoger las botellas con sus mensajes. De esta manera, los niños han podido conocer sus aventuras, como cuando perdió una pierna por el ataque de un tiburón. «Despois mateino, claro», dice el Pirata Min, que ahora arrastra una pata de palo. «Gustaríame escribirlles máis, pero a vida dun pirata e difícil e as cartas, tardan moito en chegar». Después, los niños le responden con cartas y dibujos. Le imaginan en sus viajes, corriendo aventuras. «Algúns debúxanme cheo de piercings, votando fogo... É incrible como son os novos tempos. Para eles, cando a profesora di que hai que escribir ao Pirata Min, é unha festa, é unha clase de imaxinación», dice mientras acaricia el pico del loro Lolo. Lucha contra el calamar gigante. Los dibujos de los niños reproducen, cada uno a su manera, la singular lucha que el Pirata Min libró contra un calamar gigante. «Foi unha loita incríble -recuerda, sobrecogido-. O calamar custodiaba un cofre cheo de colgantes máxicos. Os nenos non chegaban a crer que eu poidera vencer a semellante monstruo. Eu lles dixen que o fixen falando; convencino para que me dera o cofre; eu, a cambio, dínlle unha casa. Afundimos un galeote duns piratas malos e agora o calamar vive alí». Colgantes mágicos. En el cofre que le quitó al calamar, el Pirata Min encontró unos collares mágicos. «Mandeilles un a cada un dos nenos, e expliqueilles o seu poder. Cando tiveran algún problema, o que debían de facer era apretar o colgante moi forte, e a mañá seguinte, o seu problema desaparecería». «Houbo unha nena que me chegou ao corazón -nada fácil, para un hombre curtido en mil batallas-. Na súa carta díxome que o primeiro desexo que pideulle ao colgante foi que a volvera a escribir». La última aventura. La vida del corsario sigue llena de sobresaltos. Los niños esperan ansiosos el desenlace de la última batalla del Pirata Min, que le enfrentó a todo un ejército. El escenario son una islas que bien podrían ser Cíes y Ons, conquistadas por un malvado general. «Tiven que pedir axuda aos meus amigos piratas. Viñeron de todas as partes do mundo. O mar encheuse de puntos negros. Botes, pequenos galeóns, viñeron a axudarme a derrotar ao xeneral que invadeu as illas atlánticas. Mascábase a batalla. Cheiraba a pólvora». El Pirata Min embarca de nuevo, de vuelta al galeón, con sus cañones de plata listos para la batalla. Aquí acaba historia la historia. El resto llegará dentro de una botella.