«Me pusieron Margariña no como nombre de guerra, sino de amor»

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Es una destacada militante del PSdeG-PSOE que comenzó su compromiso político en el Partido Comunista y fue cofundadora en el 68 del colectivo Voces Ceibes

17 may 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

Elena Larriba ¿Por qué todos la conocen como Margariña, si se llama María del Carmen? Cuenta que mucha gente piensa que es un «nombre de guerra» de su antigua militancia comunista, pero en realidad es un «nombre de amor» y tiene su historia.

En 1966, en un momento de fuerte reivindicación del uso del idioma gallego por los intelectuales, conoció a un grupo de jóvenes escritores y poetas -Alfonso Alonso Barcón, Alfredo Conde, Manolo Pombo y otros- y por encargo de Xosé Luis Fontenla, actual presidente de Irmandades da Fala de Galiza y Portugal, se los presentó y los puso en contacto con Ricardo Carballo Calero para pasarle sus escritos. Ella era una alumna muy querida de Carballo, primer catedrático de Lingüística y Literatura Gallega de la Universidad de Santiago y precursor del movimiento reintegracionista. «Le hacía gracia que una persona nacida en Madrid escogiera como asignatura optativa galaico-portugués y fuera tan reivindicativa con el gallego».

«Yo también escribía -sigue contando- como escape a mis ideales y a mi rebeldía, pero como alguien me dijo, nunca llegaría a ser estudiada en la historia de la Literatura, cosa que, claro está, tampoco pretendía». El caso es que uno de aquellos jóvenes escritores, Alfredo Conde, le envió, para que se los entregara al prestigioso profesor, unos poemas de amor, después publicados en Mencer de lúas, «que hablaban de una Margariña de mel e pedra» y expresaban la personalidad, tan dulce como dura, de quien los inspiraba. «Cuando se descubrió que aquellos poemas eran para mí, todo el mundo me empezó a llamar Margariña». «Y finalmente fuimos novios, finalmente nos casamos y finalmente nos separamos», dice entre risas.

Por cierto que el nombre no tiene nada que ver con Margarita o Margarida, sino con una pequeña concha marina.

Efectivamente, Margariña Valderrama nació en Madrid, de donde era su padre, que se dedicaba al cine. Pero cuando tenía diez años, su madre, que era de Melide, tiró para su tierra y la familia se vino a vivir a Galicia. Estudió en Santiago los dos años comunes de Filosofía y Letras, volvió a Madrid para estudiar lenguas semíticas y de nuevo regresó a la Universidad compostelana para acabar licenciándose en Geografía e Historia.

Voces Ceibes

En este año 2008 se celebra el 40 aniversario de Mayo del 68 y también se cumplen cuarenta años del nacimiento de Voces Ceibes, grupo que aglutinó a los cantautores de A Nova Canción Galega. Ella fue cofundadoras de ese grupo e incluso suya fue la idea de bautizarlo con ese nombre. El colectivo estaba formado no solo por cantantes, sino también por escritores e intelectuales. Además de Benedicto, Xerardo Moscoso, Xavier González del Valle, Guillermo Rojo y Vicente Araguas, participaron en el nacimiento aquel movimiento de una manera u otra la propia Margariña y Alfredo Conde, Salvador García-Bodaño y Aurichu Pereira, entre otros. Eran tiempos de conflictos y revuelta estudiantil también en Compostela y en ese ambiente universitario de finales de los sesenta el poder de las letras y la música agitaba las conciencias.

Margariña siempre se movió en los círculos culturales e intelectuales más reivindicativos y frecuentaba la casa de Ramón Piñeiro, «que era como la Universidad paralela».

Su compromiso político comenzó como simpatizante del Partido Comunista, en el que no militaría hasta después de casada. «No milité formalmente hasta que fui independiente para no crear problemas a mis padres», explica.

Ya en la transición se afilió al PSOE, «que se reunía en Pontevedra en un local del Ateneo, en la calle General Mola». Recuerda que la primera asamblea a la que asistió la dejó maravillada. «Había un debate político impresionante, con mucha libertad individual».

Vinculada al sector más galleguista del PSdeG, fue la primera mujer que formó parte de la Ejecutiva Nacional gallega, con José Luis Rodríguez Pardo, González Amadiós, con Ceferino Díaz, con Jano Leis Carlés, con Yuste, con Xaime Barreiro, además de Xerardo Estévez. Y cuando Paco Vázquez fue elegido secretario general, también fue miembro de esa ejecutiva.

Candidata

En las primeras elecciones municipales fue de número cuatro en la lista del PSOE y se quedó a las puertas del Concello de Pontevedra, y más tarde se convertiría también en la primera mujer concejala de Poio. Además, fue candidata al Senado en 1993, pero la uve de su apellido no le favoreció, y al Parlamento Europeo en 1994. Hoy, sigue siendo una militante destacada del partido en Pontevedra y miembro del Comité Nacional.

Reconoce la necesidad en estos momentos de los pactos con el BNG a nivel gallego y local, «pero confía en que el PSOE consiga gobernar solo y la ciudadanía se entere realmente de las políticas que defiende sin que nadie le ponga arenitas en su gestión».

Hay quien piensa que Margariña ha sido una persona desaprovechada por su partido, quizás por no haber sabido administrar mejor sus palabras y sus silencios en ciertas ocasiones. Ella elude cualquier comentario al respecto.