Protagonistas a su pesar

Cristina Barral cristina.barral@lavoz.es

PONTEVEDRA

Cuando hace un mes Víctor Núñez Cespón (San Sebastián, 1977) y Gustavo Méndez Rozados (Forcarei, 1979) se fueron a vivir a su casa de Baltar, en la parroquia caldense de San Clemente, no se imaginaban que se iban a convertir en protagonistas de los medios de comunicación por la agresión de un vecino, que es el alcalde de barrio de este lugar. Los hechos ocurrieron el domingo por la noche dentro de su propiedad. Ayer, más tranquilo pero todavía afectado e indignado, este matrimonio gay reclamó justicia. «Todo empezó por un tema de lindes, de un camino de paso, pero estamos convencidos de que su violenta reacción y sus insultos no se hubieran producido de ser nosotros heterosexuales», comenta Víctor. Los insultos se detallan en la denuncia presentada ante la Guardia Civil.

Esta pareja que trabaja en el sector de la construcción se dio el sí quiero formal el 29 de octubre del 2005. Un tiempo después se decidieron a comprar una casa. Tras estudiar varias posibilidades se decantaron por la vivienda ubicada en el número 16 de Baltar, cerca del colegio de infantil y primaria. «La casa nos gustó y las condiciones económicas se ajustaban a las nuestras», recuerda Víctor. El altercado del domingo, que acabó con los dos en el centro de salud de Caldas por varios hematomas y un ataque de ansiedad no es, sin embargo, la primera experiencia negativa. Cuando todavía estaban solteros un guardia de seguridad de una discoteca de Sanxenxo los echó fuera por darse un beso en la boca. «Denunciamos y ganamos el juicio», dice Víctor. Tanto él como Gustavo están dispuestos a seguir adelante con la denuncia interpuesta en el cuartel de la Guardia Civil de Caldas contra el alcalde de barrio de Baltar. «La gente que se comporta así tiene que ser castigada por la ley y lo que pedimos es justicia porque nosotros queremos vivir aquí y en paz, aunque el domingo pasamos miedo y seguimos teniendo miedo».

Víctor y Gustavo recibieron ayer, al hacerse público el caso, la visita de varias televisiones y el apoyo y los ánimos de familiares, amigos y algunos vecinos de Baltar. «Le echan la culpa a él de lo que pasó y nos dicen que no vale para ser alcalde por su falta de respeto y de educación. Creo que incluso van a recoger firmas para que sea otra persona quien ocupe ese cargo», apunta Víctor. Ayer por la tarde el agresor se acercó a la casa con un cámara de televisión: «No sé si venía a disculparse, pero que hable con nuestro abogado porque nosotros no tenemos nada que hablar con él».

Víctor, que lleva la voz cantante porque anímicamente está mejor que Gustavo, se queja de que la persona que los agredió tiene una finca al lado de su casa de Baltar en un estado de completo abandono. «Hace unos diez años que no la limpia, está invadida por la maleza y las culebras ya entraron alguna vez en nuestra bodega. Lo que hicimos fue un cierre provisional para evitar la entrada de animales», añade Víctor. Algunos vecinos le hicieron saber a la pareja que no es la primera vez que el alcalde de barrio se ve envuelto en incidentes. «Nosotros no sabemos nada porque llevamos aquí un mes, pero es lo que nos dice la gente que lo conoce».

El suceso causó sorpresa en Caldas, donde la noticia fue muy comentada ayer, día festivo en la localidad. El alcalde de barrio es una persona conocida también en el casco urbano, donde tiene un taller de pintura. El matrimonio está decidido a seguir adelante con la denuncia, que puede acabar en juicio: «Nuestro ánimo está bajo porque lo que vivimos es muy duro. Estamos cansados, afectados e indignados, pero aunque nuestra moral está por los suelos vamos a luchar hasta el final».