«El toro no le pide el DNI a nadie»

PONTEVEDRA

El matador francés regresa al coso de Pontevedra, tras la ausencia del pasado año, con la intención de repetir el éxito de su debú en la plaza, cuando cortó tres orejas

20 jul 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

«Con ilusión y con ganas», así aguarda el matador francés Sebastián Castella las que serán su tercera y cuarta apariciones sobre la arena del coso de San Roque. Y es que el espada tendrá el privilegio de formar parte de las ternas que participarán en las dos primeras corridas de la feria de A Peregrina.

-¿Qué sensaciones guarda de la plaza de Pontevedra?

-Es una plaza en la que se ve que la gente disfruta, con un calor especial, mucho ambiente y muchas predisposición hacia el torero. Eso se nota y se agradece mucho.

-Y de la afición, ¿qué recuerdos tiene?

-Alegre, con ganas de pasarlo bien y de ver toros. Recibimos mucho cariño aquí. Además la plaza es muy acogedora. Se torea muy a gusto.

-En cualquier caso, ¿conoce algo la ciudad?

-Poco. Lo que veo al entrar y al ir y volver de la plaza. Parece muy bonita y buena para pasear.

-Dos tardes en Pontevedra, ¿a qué dedicará el tiempo libre entre feria y feria?

-Me gusta estar muy centrado en la corrida. Durante la temporada, la verdad, no suelo desconectar mucho. Al acabar la corrida ceno tranquilo en el hotel y suelo descansar. El día siguiente, como día de corrida, lo dedico a estar tranquilo y concentrado.

-Menudos espadas le acompañan en los dos carteles... José Tomás, Ponce, El Cid y Finito de Córdoba. ¿Se podía pedir más?

-Es bueno que los carteles estén rematados y ésta es una gran feria, pero ante el toro, en la corrida, estás tú solo, que es lo que cuenta.

-Su debut en Pontevedra, en agosto del 2005, fue como llegar y besar el santo. Tres orejas y la puerta grande abierta de par en par. ¿Se repetirá este año?

-Espero que sí, porque guardo recuerdos y sensaciones muy bonitas de esa tarde. Para mí sería un placer repetir.

-Su reaparición en el coso de San Roque se produjo apenas doce meses más tarde y, pese a la expectación generada, se saldó con un único apéndice. ¿Lo considera una espina clavada?

-No. Soy un torero que siempre quiere todo lo que se pueda conseguir, pero no es algo que con el tiempo me duela. Por suerte vuelvo a Pontevedra y podré intentar hacerlo lo mejor que sé.

-Y llega dispuesto a comerse el mundo. Triunfador en Algeciras, a pesar de haber sido cogido, en Cali, en Colombia, en México... ¿Dónde está el límite de Sebastián Castella?

-Eso es una cosa que espero tardar mucho en descubrir. Estoy en un momento en el que me encuentro muy a gusto delante del toro, disfruto toreando y eso es muy importante, creo que el público lo recibe así. Espero seguir mucho tiempo sin encontrar mi límite porque eso implicará que sigo creciendo.

-Sin olvidar lo que ya arrastraba del 2007, año en el que fue considerado como uno de los mejores toreros de la temporada, así cómo máximo triunfador en la feria de San Isidro. Lo suyo no es hambre de triunfo, es apetito voraz.

-Como digo aspiro a todo lo que se pueda aspirar. Mi intención es marcar una época en el toreo. Si no estás aquí para darlo todo, no estás en el sitio adecuado y yo intento estar concentrado al máximo para ponerme en la cara del toro con toda la responsabilidad y respeto.

-Como francés, ¿los toros en España, Francia o América?

-Son formas diferentes de vivir la fiesta. Yo, personalmente, no podría renunciar a ninguna. Incluso dentro de España es muy diferente, pero cada sitio te da una serie de cosas a las que cuando conoces, no puedes renunciar. América es muy pasional, en Francia se entiende mucho y España es la cuna, y eso se nota.

-¿Y para comer?

-Ahí, aunque cada sitio también tiene lo suyo, la cosa andaría entre España y Francia.

-Y si le pregunto por las mujeres...

-Pues también digo que en cada sitio hay características concretas, aunque las personas no se pueden juzgar por áreas.

-Muy diplomático. Veamos como sale de la siguiente. Se le considera el revulsivo que Francia necesitaba para que se asentase allí la fiesta. ¿Es exagerado decirlo?

-Eso no me corresponde a mí decirlo, pero estoy contento de haber colaborado con que en mi país los toros tengan más repercusión.

-En cualquier caso, en Nimes se le adora. Allí fue capaz de cortar, hace meses, cuatro orejas y un rabo y reventó la puerta de los Cónsules. ¿Ha sido complicado ser profeta en su propia tierra?

-Siempre digo que el toro no lo pide el DNI a nadie, y la gente no suele hacerlo. Como en todo, hay que luchar mucho para conseguir llegar arriba, pero cuando triunfas, como por ejemplo en Nimes, el recuerdo que te queda es lo bonito, más que lo duro.

-Ahora, se anuncia que será el primer francés que matará a seis toros en una misma jornada en Nimes. Suena fuerte.

-Es la primera vez que lo voy a hacer en mi carrera. Tengo muchas ganas por esa tarde que espero que sea una de las más importantes no solo de esta temporada, sino de mi vida. Es algo que quiero brindar a la afición y a mí mismo