El popular quiosco de Marisa, de la plaza de España, echa hoy el cierre. Ya se verá si de forma definitiva o temporal. El hecho es que en el local aparece un cartel que anuncia su traspaso, pero su propietaria, María Luisa Casal González, prejubilada, se muestra cauta y prudente y no descarta una nueva reapertura. Reconoce su tristeza al deshacerse del que fue su medio de vida durante los últimos 30 años y por las constantes muestras de aprecio que recibe de sus clientes: «Es que son mi familia -dice muy emocionada-. Algunos pertenecen a la tercera generación de clientes, ya lo fueron sus padres y sus abuelos».
Junto al estanco, la farmacia de Lorente, recientemente modernizada y propiedad ahora de Fátima Lorenzo, el quiosco de Marisa formó parte del paisaje tradicional de la plaza de España, ahora en obras. En el recuerdo queda también la cafetería Lar, muy frecuentada por los políticos de la época en los alrededores del Ayuntamiento y de la Diputación, y por los profesores del Instituto Valle Inclán.
Marisa no tiene más que palabras de agradecimiento, en especial para sus clientes, que lo son «de toda la vida y son mis amigos». «Son únicos y muy fieles -explica-, porque hicieron lo indecible para seguir comprándome pese a las dificultades para llegar en coche, y yo les estaré eternamente agradecida». Dice que sus clientes son de todas las partes, de A Caeira, de Campañó, de Mourente, de Xeve, de Combarro... «de todos los lados». Y no se olvida de citar a los funcionarios y a «Pontevedra entera». También recuerda que tiene compradores de Madrid, que «veranean en Sanxenxo y me compraban a mí». En este momento de la despedida y con la voz entrecortada, no se olvida tampoco de su marido, Tito, que «quería a los clientes y al quiosco como si hubiera sido siempre su negocio», y también expresa su agradecimiento a su hija Manuela, «que es la que ahora mismo me sustituye, a mi sobrino Rafa, y a mi empleada, Chus». Espera poder contar con ellos si algún día vuelve a abrir, pero «preferiría que encontrarán un mejor empleo».
Y seguimos en el sector, aunque en este caso sea el audivisual. Ya es casualidad que dos periodistas que trabajan en la delegación de Pontevedra de la Radio Televisión Galega se vayan a casar el mismo día con sus respectivos futuros maridos. Susana Ares y Mercedes García-Nieto celebraron el pasado viernes, en La Sal, detrás de la plaza de toros, con sus compañeros de trabajo y colegas de otros medios una despedida de solteras conjunta y de lo más original. Sus compañeros hicieron de maestros de ceremonias en una guerra de novias con un guión dirigido por Belén Souto, que ya lo quisieran en la ceremonia de los Goya. Mariachis y padre Casares. Las dos novias en apuros tuvieron que superar una serie de pruebas para ganarse un regalo de una estancia en un hotel SPA de Sanxenxo para relajarse del estrés al que fueron sometidas en su despedida. No faltaron mariachis, Espiño, Caruncho y Carlos cantaron rancheras en honor al futuro esposo de Susana, ni cura. De nuevo Carlos, que se reveló como un showman con más salero que Superpiñeiro, hizo el papel de un padre Casares muy particular. Rita, candidata al premio Naranja 2010, que otorgan los periodistas, puso todo su empeño en animar el cotarro.