La red de gasoductos primarios y secundarios en la provincia está lejos de cerrarse. Quedan aún muchas derivaciones por hacer para completar el abastecimiento a los municipios y a localidades ahora surtidas con propano, pero no con gas natural. Y también se pusieron sobre la mesa nuevas e importantes conducciones de transporte.
El anterior gobierno de la Xunta apostó en su día por un gasoducto desde Valga hacia A Estrada y Lalín que se prolongaría hacia Monforte y Ponferrada. Se trataba de completar la gasificación de las comarcas de O Deza, Monforte y Valdeorras y de sus polígonos industriales. La conducción permitiría igualmente aprovechar todo el potencial de regasificación de la planta de Reganosa y, según el anterior ejecutivo autonómico, «evitar movementos de gas antieconómicos cara a Ponferrada».
El aprovechamiento parecía asegurado ya que Endesa Generación, S.A. tenía previstas en la central térmica de Compostilla II, situada en Cubillos del Sil, la construcción de tres nuevos grupos de generación de electricidad con ciclo combinado de gas natural con una potencia nominal de 1.200 MW (400 MW/cada ciclo). En mayo del 2008, sin embargo, el Gobierno dio luz verde a la planificación energética nacional e incluyó la construcción de un nuevo gasoducto entre Galicia y Algete (Madrid) a través del pasillo Guitiriz-Lugo-Villafranca.