El buen tiempo se ha aliado, al fin, con los pontevedreses que se echaron a la calle este fin de semana para celebrar sus fiestas. Los más afortunados, como más de media España, pueden descansar tras tanta juerga en una de las doradas playas de la ría. Y los que no, tienen el aliciente nocturno de toda una semana de música. Y es que todavía hay fiesta para rato.
Más sol que sombra hubo también este año en la plaza de toros, donde, como dice su propietario, Eduardo Lozano, «artísticamente se ha batido un récord». Se ha salido por la puerta grande más veces que nunca, eso dijo él y las cuentas que no fallan. Económicamente, apunta, tampoco ha ido mal, ya que este año han subido 500 abonos. ¿No estábamos en crisis? Para la feria, que ya ha dicho adiós hasta el 2010, se ve que no.
Para crisis, la de opiniones que ha generado el indulto de Turco, que ayer llegó a su finca de Cádiz, en la que intentará recuperarse para vivir de ahora en adelante como semental. «Si se salva, al año se le suelen echar 20 o 25 vacas a ver qué pasa», cuenta Lozano. ¡Uf! Vaya con el toro.
El punto negro de la feria lo puso el lote que le tocó en suerte al maestro José Tomás. Lozano dice que si le hubiera tocado el de Javier Conde «todavía estarían toreando las gentes por las calles». A pesar de todo, como ya les contamos, le ha pedido al apoderado Salvador Boix que el diestro madrileño vuelva el 31 de julio del 2010. A ver si hay suerte. Como la que tuvo el domingo el hasta ahora alguacilillo de la plaza, Calucas, quien compartió vuelta al ruedo a hombros con los diestros Juan José Padilla y Luis Bolívar.
Entre medias de todo lo que les contamos se celebró el baile de la Peregrina, que como los toros subió en número de abonos. Esta claro que la gente tiene ganas de marcha, porque en el espíritu manda todo menos la cartera. Y, a pesar de la fiesta de la noche-madrugada anterior, en su local estaban los integrantes de la peña Gin Kas para recibir a Victorino Martín, el hijo del emblemático ganadero que de nuevo cerró la lidia del 2009.