La oferta cultural de la ciudad en estas fiestas navideñas es muy amplía y se reparte por muy distintos escenarios artísticos. Pero con una misma visita al sexto edificio del Museo Provincial, en la calle Padre Amoedo, se pueden contemplar tres muestras muy diferentes y de gran interés que merece la pena ver: Los Granell de André Breton. Sueños de una amistad, con las obras del artista gallego que pertenecieron al intelectual francés; A moda na burguesía femenina de Pontevedra (1856-1929), con fondos de armario que pertenecieron a las hermanas Mendoza, y Recordos de Xoguete, una colección de pequeños tesoros de la infancia de la Fundación Raquel Chaves. Comenzamos esta visita contemplando la amistad que unió al artista gallego Eugenio Granell (1912-2001) y al padre del Surrealismo, André Breton, hilo conductor de la principal exposición que se exhibe en el nuevo edificio del Museo y que evidencia que el vínculo entre ambos intelectuales fue más allá de lo puramente personal. Breton admiró el trabajo de Granell y lo incluyó dentro del grupo surrealista, siendo uno de los pocos españoles que formaron parte de él, junto a Salvador Dalí, Joan Miró, Óscar Domínguez y Remedios Varo. Ambos mantuvieron correspondencia durante una década, cartas en las que se refleja la estima que se tenían. En la colección de arte que reunió Breton a lo largo de su vida había cincuenta obras de la autoría de Granell. Estas son las piezas que conforman la muestra y están realizadas entre 1944 y 1957. Corresponden a diferentes etapas productivas de Granell, lo que permite observar con claridad su evolución creativa. Se trata de óleos, gouaches, acuarelas y tintas, algunas dedicadas, que pertenecen en la actualidad a colecciones particulares. Cambiamos de sala y nos encontramos con una muestra las tendencias de la moda que a finales del siglo XIX y principios del XX lucían las damas de la sociedad pontevedresa. A la vista está que gozaban de las últimas novedades con igual prontitud que en cualquier otra ciudad europea, gracias a las revistas de moda y a los catálogos de venta expedidos por los grandes almacenes parisinos y las más importantes tiendas de Madrid y Barcelona. Por entonces, las mujeres de la alta sociedad ya se sometían a las exigencias de la moda ciñendo sus figuras con los famosos corsés. El maquillaje, las cremas y los productos dentífricos y depilatorios también eran de obligado uso para conseguir la ansiada blancura de la piel y los dientes. Las hermanas Concha y María Mendoza eran quienes marcaban tendencia en la ciudad del Lérez con su influyente posición social y cultural. Y a ellas pertenecen gran parte de los fondos que se exhiben en el Museo. Bolsos, abanicos, joyas, zapatos, guantes, parasoles, cinturones y sombrero y sombrereras, botones y pasamanería, lazos, encajes... son algunas de las piezas que componen esta muestra, junto con ejemplares de revistas de moda y catálogos de venta. Juguetes antiguos. Y para rematar la visita, otra deliciosa colección de juguetes antiguos de la Fundación Raquel Chaves. Sus más de 12.000 piezas son auténticos tesoros de la infancia y una amplia selección se exhibe en el Sexto Edificio del Museo. Recordos de Xoguete es una cita casi obligada para los amantes de los juguetes y del coleccionismo. Algunas son piezas casi únicas de emblemáticas marcas de fabricación españolas, como Payá, Rico, la Mecánica Ibense, La Isla, Seix y Barral, Borrás, Jyesa. Nic, CLaudio Reig, San Juan y Cia., Viuda e Hijos de Marsal, Sauquillo, Jup, Eureka y Exin, que perviven en el recuerdo de varias generaciones. También se pueden contemplar objetos de importación, procedentes de Estados Unidos, Francia, Alemania, Inglaterra, Portugal o Japón. El mundo de las muñecas, de los coches y los trenes, del circo y el teatro, de la magia, de los cromo... en la muestra se ofrecen los más variados testimonios y temáticas representados a través de juguetes y juegos de madera y de hojalata. Los hay de todas las épocas y los más antiguos se remontan a finales del siglo XVIII y principios del XIX, con un gran valor histórico. Bugattis de Payá de los años treinta, las clásicas peonas de la postguerra, la Mariquita Pérez y su ajuar o una Betty Boop también de los años treinta, se pueden contemplar en esta entrañable exposición.