«Lifting» a décadas de historia

Alfredo López Penide
López Penide PONTEVEDRA/LA VOZ.

PONTEVEDRA

Tras más de un año de trabajos de restauración, se ha recuperado el primer mascarón de proa del «Elcano»

16 may 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

En marzo del pasado año, arrancó un proyecto cuanto menos simbólico: la recuperación del mascarón de proa original que lució el Juan Sebastián de Elcano cuando se botó en 1927. Tras más de un año de trabajos, se ha alcanzado la meta.

Han sido meses de una ardua labor. Como muestra, el botón que supuso retirar las aproximadamente doce capas de pintura que cubrían el tono primigenio con el que la talla salió por primera vez a navegar. Lo cierto es que los técnicos y expertos de Aula 3 Actualizaciones Integrales sobre el Patrimonio, la empresa que asumió la rehabilitación de la figura bajo el patrocinio de Navantia, tuvieron en la degradación de la madera el mayor de los obstáculos. La acción conjunta de salitre, temporales e intemperie habían dejado su impronta que el paso de los años se encargó de acentuar.

No en vano, el mascarón de proa fue tallado entre 1925 y 1927 para ser retirado del Juan Sebastián de Elcano en 1936. Tendrían que pasar más de siete décadas antes de que se abordase esta ambiciosa rehabilitación.

Tres vueltas al mundo

Hasta el momento de su jubilación, la talla tuvo ocasión de circunnavegar el globo terráqueo hasta en tres ocasiones. Así, en la primera, que se da la circunstancia de que no coincidió con ningún crucero de instrucción, el buque surcó los mares en sentido contrario al que siguió el navegante que prestó su nombre al bergantín cuando en 1522 logró dar la primera vuelta al mundo a bordo del Victoria. La travesía comenzó en agosto de 1928 y concluyó en mayo del año siguiente después de que el Elcano hubiese doblado el Cabo de Buena Esperanza en lugar del de Hornos al retornar a territorio nacional por el Canal de Panamá.

Luego vendrían los otros dos cruceros, los realizados entre 1930 y 1931 en el que el buque escuela de la Armada siguió la estela del Victoria y el que tuvo lugar entra agosto de 1934 y mayo de 1935 coincidiendo con el octavo crucero de instrucción.

En todas estas travesías, en la proa del Juan Sebastián de Elcano, oteando al horizonte, se encontraba la representación en madera de la diosa Hispania. Se cree que la talla es obra del escultor bilbaíno Federico Sáenz Venturini, «aunque no existen documentos que lo acrediten», precisaron desde la Armada.