Patronos de la entidad Alto Verdugo acuerdan su disolución ante la falta de actividad y un objetivo demasiado ambicioso: dinamizar tres municipios del interior
26 may 2010 . Actualizado a las 02:00 h.Patronos de la Fundación Alto Verdugo acordaron por unanimidad en una reunión celebrada hace unos meses la disolución de esta entidad que se constituyó oficialmente hace dos años, el 28 de mayo del 2008. La decisión está tomada y solo restan los trámites para formalizar su extinción, que se hará siguiendo las directrices impuestas por la Xunta.
Ninguno de los miembros del patronato consultados por La Voz accedieron a explicar las causas del ocaso de la fundación, un proyecto ilusionante que nació con el objetivo de dinamizar los municipios interiores de Ponte Caldelas, A Lama y Fornelos de Montes y proteger su patrimonio cultural. De hecho, contaba con un grupo de investigación arqueológica y etnográfica, A Laxe da Irena.
Al parecer, la decisión se adoptó tras una carta del ya ex presidente de Alto Verdugo, Pedro Cabo, en la que presentaba su dimisión. Este empresario y abogado nacido en Caritel hace 78 años tampoco quiso explicar ayer las causas de su renuncia: «Yo ya no soy presidente y serán otras personas las que lo tengan que decir».
Un pacto de silencio parece estar detrás de la falta de explicaciones. Ni el alcalde de Ponte Caldelas, Perfecto Rodríguez, ni el secretario de la fundación, Manuel Estévez, quisieron entrar en detalles. Pero, ¿por qué la entidad no funcionó?
Nadie cita razones concretas. Hay quien alude a las dificultades de sacar adelante un proyecto tan ambicioso. «Esto iba a ser muy complicado, ya se sabía de antemano, aunque hubiera fondos públicos periódicos», admitió un patrono. Otros creen que el fracaso se debe «al hecho de querer abarcar muchas cosas, pero sin concretar ninguna».
La falta de actividad en el primer año de vida de Alto Verdugo hizo que empezaran a surgir algunas voces que ya entonces cuestionaban su futuro. Ni la presencia de los tres ayuntamientos ni de empresarios de la zona evitó su desaparición. El pequeño patrimonio económico de la fundación se repartirá entre los tres ayuntamientos.