Redención o castigo, ya no hay término medio para Tiger Woods en el US Open que comienza hoy en Pebble Beach ( Canal + Golf, 22.00 ). Después de dos meses irregulares desde su reaparición, regresa a uno de los grandes escenarios del golf mundial dispuesto reivindicarse. Agotó ya gran parte de su ventaja en la clasificación mundial, con Phil Mickelson haciéndole sombra como nunca y necesita una actuación que entierre cualquier debate sobre en qué medida le afecta la crisis matrimonial que propició su retirada provisional del deporte durante el pasado invierno.
En la costa californiana de Pebble Beach, uno de los campos más emblemáticos del mundo, dibujó Woods una de sus grandes obras. Durante cuatro días, el mundo del golf asistió a un espectáculo único. Porque nunca antes se había visto a un jugador tan inspirado durante tanto tiempo. Durante cuatro días avanzó seguro por el campo, dominó los vientos, achicó a los rivales. Lo dicen los números y todos cuantos lo vivieron. Venció con 15 golpes de ventaja, la mayor diferencia en el siglo y medio de historia de los torneos que componen el Grand Slam. Jamás nadie había demostrado tal superioridad desde el nacimiento en 1860 del Open Británico, el más antiguo de los majors .
Una de las frases que ilustra la realidad paralela en la que se movió Woods hace diez años en el anterior US Open de Pebble Beach se le atribuye a Miguel Ángel Jiménez. Segundo, empatado con Ernie Els, preguntó al personal de la federación estadounidense, que organiza el campeonato: «Perdón, me podría decir cuándo empieza el play off del otro torneo, entre Ernie y yo».
Volvamos al presente. Woods sigue siendo el más grande deportista del momento. Pero desde su reaparición dio síntomas de debilidad. No en el Masters, donde terminó cuarto, pero sí en el Quail Hollow, donde falló el corte , en The Players, donde se retiró por una lesión en el cuello, y en el Memorial de hace dos semanas, cuando terminó decimonoveno.
Ganador en el Masters de su cuarto grande, Mickelson tiene cuatro opciones de arrebatarle a Woods el número uno mundial: si levanta la copa como vencedor; si finaliza segundo en solitario y su rival no termina entre los cuatro mejores; si acaba tercero en solitario y Woods no figura entre los 18 primeros, o si empata en la tercera posición y Tiger falla el corte .
Más allá del enfrentamiento Mickelson-Woods, surge una gran oportunidad para un triunfo europeo, el primero desde el de Tony Jacklin en 1970. Aprietan los británicos en el top-ten del ránking, con el norirlandés Rory McIlroy décimo y los ingleses Paul Casey (9), Ian Poulter (8), Luke Donald (6) y, sobre todo, Lee Westwood (3), listos para ajustar cuentas con la historia.
Las condiciones del campo no favorecen las opciones de la referencia española del momento, Álvaro Quirós. La representación nacional la completan Sergio García, Miguel Ángel Jiménez y Rafa Cabrera.