Mismos defectos, idéntica virtud

Rubén Ventureira A CORUÑA/LA VOZ.

PONTEVEDRA

Marcos Pérez dilapidó la ocasión más clara con un remate que le hará famoso en You Tube

30 ago 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

El Dépor sigue en pretemporada. Tiene que hacerse. En la primera vuelta de la pasada temporada, el equipo coruñés resolvía partidos como el de ayer con una genialidad aislada (de, por ejemplo, Filipe) o con una acción de estrategia. Y sumaba tres puntos. Perdido el ángel rubio, y también el ángel a balón parado, el equipo de Lotina empató ayer ante el Zaragoza. Por supuesto, sin goles. En el estreno liguero no se vislumbró muy bien la apuesta por el toque que ha vendido el técnico en verano, y se vio a un equipo con los mismos grandes defectos que la campaña pasada (problemas de creación y de definición) y con las misma virtud (un sólido entramado defensivo). Dado lo poco que llegó ayer, más que un 9 el Dépor echó en falta un 10.

Ni un minuto de partido iba y Lopo ya había pegado un pelotazo arriba y había cometido una falta. Y es que hay cosas que nunca cambian, por mucho que Lotina hable de reinvenciones. Va también por Adrián, despistado ante el caudal ofensivo que le llegó procedente de Míchel y, sobre todo, de Urreta, hiperactivo por la banda derecha en el primer tercio. El uruguayo lució repertorio fino (recortes de tacón, autopases, balones en profundidad), jugó e hizo jugar, pero el fútbol del Dépor moría al llegar a Adrián, que no supo finalizar las jugadas, salvo cuando ideó un centro chut que despejó Leo Franco (min 7).

El pelotazo iniciático de Lopo no fue un indicio de lo que ocurrió después. El equipo de Lotina la quiso llevar cocinada desde atrás. El problema fue que Rodríguez y Tomás, encargados de armar el juego, están más llamados al destruir el ajeno. Abusaron del fútbol horizontal y ejecutado a la velocidad de los jardines. No consiguieron enganchar con Míchel, que se marchó lesionado y fue relevado por Valerón. El Dépor solo inquietó cuando dejó caer la pelota por la derecha, donde Manuel Pablo se animó a subir el carril para doblar al inspirado Urreta.

En la segunda mitad, peor

El Zaragoza dejó hacer a ese Dépor plano. Los maños jugaron con la marcha atrás puesta, esperando el fallo ajeno. Lo hubo cuando Herrera oteó un hueco a la espalda de Colotto y Morel; por allí llegó corriendo Marco Pérez, que disparó cruzado y se topó con Manu (min 11).

El Dépor se encasquilló aún más en el segundo acto. A Urreta se le acabó el carrete. Guardado siguió dormido. Valerón, desaparecido por falta de surtido. Perseverante en su fútbol horizontal, el equipo coruñés pedía cambios ante un Zaragoza que empezaba a tener el balón, y con más peligro que los coruñeses, que rebajaron la presión en varios puntos. Un disparo cruzado de Ander Herrera (min 55) que se fue a dedos del palo y una internada por la izquierda de Bertolo que Jorge López remató con blandura a la media vuelta (min 60) hizo saltar al fin la alarma en el banquillo local. Se optó por un cambio de cromos, que no era lo que necesitaba el equipo: Riki por Adrián. Después, Guardado se entretuvo y disparó a un defensa (min 67). Y Colotto remató alto al saque de una falta (min 69). Fueron llegadas inconexas, fruto de individualidades, no del juego.

El Zaragoza conectaba mejor e imponía un ritmo elevado. El partido era suyo. Y fue a por él. La entrada de Lafita espabiló a Riazor más que los cambios de Lotina. Pero no al equipo coruñés. La derrota rondó frente a un Zaragoza en el que asombró el argentino Bertolo: ideó un taconazo que dejó libre a Obradovic, que dio el pase de la muerte al jovencísimo colombiano (19 años) Pérez, que solo en el área chica remató al revés (min 74). La cardeñosada le costó dos puntos al Zaragoza, pero tendrá sus minutos de gloria en el YouTube.

La entrada de Saúl por Guardado no mejoró a un Dépor al que le queda mucho que trabajar en Abegondo.