Enrique Blanco Quintela, Kaik, en algunos círculos, era el legítimo heredero del Club Blanco, un garito frecuentado por personas de éxito de A Coruña. Sin embargo, ha decidido enfocar su vida como técnico de sonido, y lo cierto es que su empresa Debuxason se está haciendo un hueco en el audiovisual gallego. Su bigote, «seña de identidad», ha hecho leyenda en Madrid, su ciudad de acogida, y en Pontevedra, donde todas le miran.
-¿Qué sucedería si las mujeres tuvieran un bigote como el suyo?
-Que se parecerían mucho a los hombres. Y no sé hasta qué punto eso es bueno. ¡Oh Dios! Imagínense a Lina Morgan con bigote.
-¿En qué trabaja actualmente?
-En un rodaje de un corto llamado Cafeína, que va sobre un enganchado a esta sustancia. De repente, se convierte en el monstruo de las galletas, pero del café.
-¿Qué tal está el audiovisual gallego, hay movimiento?
-Hay muy poco presupuesto. Se siguen haciendo cosas porque la gente tiene ganas, no porque haya apoyo.
-¿Cómo va su proyecto con la ONE Reggae Band?
-Muy bien. Hemos tenido la oportunidad de grabar un disco en directo en el Foundation Festival, lo que nos ayuda a seguir creciendo.
-¿Qué mensaje le envía a todos los «poperos» de este país?
-Les diría que se pasaran al reggae. Para que disfruten la vida.