El centro sociocultural de Caixa Galicia abrió sus puertas el 25 de octubre del 2000, tras una intensa restauración arquitectónica y artística encomendada a Álvaro Siza
24 oct 2010 . Actualizado a las 02:00 h.Caixa Galicia sorprendió en enero de 1998 con el anuncio de un ambicioso plan de rehabilitación de su emblemático inmueble de la plaza de San José para convertirlo en sede de su Fundación y Obra Social y en un gran centro sociocultural. El proyecto le fue encomendado al prestigioso arquitecto portugués Álvaro Siza, la obra fue adjudicada a Constructora San José y tardó dos años en ejecutarse. La entidad financiera invirtió más de mil millones de las antiguas pesetas en esta actuación, que supuso una importante contribución a la recuperación del patrimonio urbanístico de Pontevedra y a la dinamización de la vida cultural de la ciudad.
El edificio, de estilo ecléctico, fue construido en 1902 para uso residencial. Su promotor fue Antonio Martínez-Bautista Herera, un indiano retornado de Cuba, y otro pontevedrés de pro, el empresario Valentín García Termes, abrió en la planta baja del inmueble en 1903 el Café Moderno, símbolo de una etapa histórica que permanece viva en la memoria colectiva de los pontevedreses.
La de finales del siglo XX fue una rehabilitación conservacionista con todos los elementos decorativos y estructurales del inmueble, introduciendo los cambios y las mejoras imprescindibles para darle un uso adecuado y socialmente rentable. Se trataba de conjugar armoniosamente los conceptos de tradición y modernidad del edificio con el contexto urbano donde se ubica. Pero más allá de la mera restauración arquitectónica, la obra proyectada pretendía recuperar esa etapa histórica que representó el Café Moderno.
El primigenio café fue escenario de una intensa vida cultural desde principios del siglo XX, con sus salones a menudo repletos de ilustres tertulianos, Era habitual encontrarse a Castelao durante los años que vivió en Pontevedra, a Ramón Cabanillas o a Alexandre Bóveda, y no falta quien afirma que allí se cocieron iniciativas como la del primer Estatuto de Autonomía de Galicia. Por allí pasaron también Paz Andrade, Gil Varela, Losada Diéguez o Manuel Torres. Y hasta García Lorca escribió sentidos sonetos en las mesas de mármol del salón de las tertulias del Moderno.
También fue sede de las primeras sesiones del cinematógrafo en 1904 y a la historia del edificio se suma que fue cuna de uno de los más prestigiosos arquitectos. Alejandro de la Sota nació en una de las viviendas superiores.
Después de pasar por distintas etapas, el Moderno cerró sus puertas definitivamente a principios de los setenta y fue readaptado en 1973 como oficina bancaria de la antigua Caja Rural y después de Caixa Galicia hasta su rehabilitación como centro sociocultural de esta entidad. La intervención recuperó la utilidad original de la planta baja como café de tertulias y el antiguo salón de variedades como sala de usos múltiples, conservando sus esbeltas columnas corintias acanaladas y de fundición, junto con sus grandes espejos enmarcados en madera.
La primera planta de las antiguas viviendas se destinó a salas de exposiciones de la Fundación Caixa Galicia y el aula de economía Valentín Paz Andrade. Y el segundo piso se habilitó para la Obra Social de Caixa Galicia y su Centro de Mayores.
Obras de arte
El Moderno es un museo en sí mismo y el proyecto incluyó también una importante restauración de las obras de arte que había en el viejo café, cuadros y murales de Monteserín, Laxeiro, Carlos Sobrino y Pintos Fonseca. Y, además, se recuperó el jardín interior con sus palmeras y magnolios, y su velador.
Tras dos años de obras, reabrió sus puertas el 25 de octubre del año 2000 - mañana hará diez años- y desde entonces su protagonismo en la vida social y cultural de la ciudad ha sido muy intenso, a través de una amplia y variada programación de actividades.
En el 2006, la Fundación Caixa Galicia coronó la reconstrucción de su edificio con la instalación en el centro de la plaza de San José del conjunto escultórico que perpetua a los protagonistas de las míticas tertulias que albergó el antiguo Café Moderno. La talla fue encargada al escultor César Lombera y en ella están representados Castelao, Paz Andrade, Carlos Casares, Cabanillas, Bóveda y el violinista Manuel Quiroga.