El caso Sonia: muchos datos pero sin hilo que los hilvane

L. Penide, a. González PONTEVEDRA / LA VOZ

PONTEVEDRA

02 abr 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

Sin lugar a dudas, el caso que más incógnitas ha levantado en los últimos meses en Pontevedra y su comarca es todo lo que rodea a la desaparición de Sonia Iglesias. Si el jueves el propio Antón Louro reconocía que era la espina que se llevaba clavada tras su paso por la Delegación del Gobierno en Galicia, ayer fue más explícito ante los micrófonos de Radio Voz Pontevedra.

«É algo que, como pontevedrés, vivo e, de feito, tiven múltiples contactos coa familia», precisó quien hoy dejará oficialmente de ser delegado de Gobierno para centrarse en su pugna por la alcaldía de Pontevedra. En este sentido, recordó que los allegados de la desaparecida «o están pasando moi mal. É un momento moi difícil, un momento tráxico e, mesmamente, para a cidade é un momento de consternación».

Pese a estas palabras, Louro confía aún no solo en que este enigmático suceso se va a esclarecer, sino que, además, se resuelva «con certa rapidez».

Tal y como ya mantuvo en ocasiones anteriores, en su intervención radiofónica de ayer, reiteró que los tiempos que manejan los investigadores «teñen a súa propia dinámica». Asimismo, insistió en que las fuerzas y cuerpos de seguridad cuentan «con todos os medios», así como «con todos os recursos» para tratar de dar una respuesta a lo que ocurrió el 18 de agosto del año pasado.

Por lo pronto, las pesquisas policiales, tal y como confirmó Antón Louro, han sacado a la luz «moitos datos, hai moita información». El problema es que los agentes de la Unidad de Delincuencia Especializada y Violenta (UDEV) aún no han encontrado «o fío que nos leve aos responsables do que puido haber sucedido».

Responsable del caso

En similares términos se expreso hace algunas semanas Serafín Castro, comisario de la UDEV en Madrid y máximo responsable de la investigación. En una intervención televisiva, se mostró convencido de que la resolución del caso puede ser solo cuestión de «casar las piezas para que el puzle este completo».

En cualquier caso, lo que sí está claro es que la desaparición de Sonia Iglesias fue un hecho forzoso, toda vez que se ha descartado una decisión voluntaria por parte de la pontevedresa: «Tenemos sospechosos y hemos sacado nuestras propias conclusiones».