1Hay quien va casi todos los días, todas las semanas o todos los meses. Otros solo los pisan en Difuntos y algunos ni eso. Pero ayer hasta las tumbas más abandonadas, de las que nadie se acuerda, tenían al menos una flor que le pusieron los familiares de sus vecinos. Aunque al ser puente las visitas estuvieron más repartidas, los cementerios de la comarca vivieron ayer la gran avalancha, favorecida por la tregua que dieron las lluvias en una semana marcada por fuertes borrascas.
Entre las familias, las brigadas de obras y los sepultureros, dejaron los camposantos relucientes, con nichos y panteones adornados con las miles de flores que se vendieron en los últimos días en el mercado de A Ferrería y en las floristerías. En Pontevedra, los ocho operarios de este servicio trabajaron arreo para dejar los cementerios municipales en condiciones optimas para el Día de todos los Santos y Difuntos, con intensas labores de limpieza, jardinería, arreglo de espacios comunes y de las zonas de tumbas en tierra, donde los que están enterrados son en su mayoría indigentes. El trabajo les lució y la concejala Carmen Fouces, nueva en estas lides, felicitó a los operarios tras recorrer las instalaciones.
Mucho tráfico
2Fuera de los recintos se notó también la avalancha de visitantes, con los inevitables problemas de aparcamiento. Hubo dispositivos especiales de tráfico en las vías de acceso, como el que puso en práctica la Policía Local para evitar atascos en San Mauro, el más grande de la ciudad.
Ruta de cementerios
Los cementerios son como museos. Por la tipología de las tumbas se puede estudiar la importancia social, cultural o política de una época. Una ruta por los camposantos de una ciudad, como la que baraja crear Carmen Fouces, es una lección de historia. En el de San Mauro, sin ir más lejos, el que más y el que menos aprovechó ayer para darse una vuelta por el recinto y ver la tumba de Perfecto Feijoo, fundador del primer coro de Galicia y dueño de Ravachol. Allí están también los sepulcros del político Eduardo Vincenti y su esposa, Dolores Montero Ríos, el del galleguista Alexandre Bóveda, el del ex- alcalde Iglesias Vilarelle, de artistas y escritores como Xosé Conde Corbal o Prudencio Landín, y de personajes tan populares como Don Peregrino, el antiguo párroco de Santa María.