Espera interminable en A Laxe

Marcos Gago Otero
marcos gago MARÍN / LA VOZ

PONTEVEDRA

El ruinoso vestuario escolar lleva tres cursos pendiente de rehabilitación

05 nov 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

Grietas, problemas de humedades, paredes descascarilladas y un suelo resbaladizo son parte de los elementos que, a simple vista, delatan el estado ruinoso del vestuario del pabellón del CEIP A Laxe, en Marín. Las inundaciones que sufría este espacio, porque el agua rebosaba desde el río cercano, parece que sí están algo más controladas. No obstante, dos años y medio después de que la comunidad educativa hiciese público el mal estado de estas instalaciones, todas las promesas de su reconstrucción parecen haberse desvanecido en el aire.

Fuentes del centro precisaron que el nuevo plazo dado por Educación es con los presupuestos de la Xunta del 2012. El retraso podría suponer que los escolares no puedan contar con vestuarios junto al pabellón por tercer curso consecutivo.

En el centro escolar se las han tenido que apañar como han podido. Dos vestuarios de urgencia, uno dentro del colegio y otro en un anexo en el patio cubierto, sirven para satisfacer las necesidades de los niños. Uno de estos espacios es tan exiguo que apenas cogen una docena de escolares y en el otro no hay duchas. Además, al menos uno de los pequeños, con una discapacidad del 60 %, tiene que exponerse a atravesar todos los días el pasillo del vestuario ruinoso para poder entrar en el pabellón.

La ruina de los vestuarios conlleva la inutilización de los aseos. Para los niños más mayores, no supone un gran problema ir a los baños de dentro del edificio principal. A fin de cuentas solo hay que atravesar un patio.

Sin embargo, los docentes no pueden esperar que este recorrido lo hagan los más pequeñines ellos solos. El profesor al que le toque dar esa clase con estos críos de tres años tampoco se puede exponer a dejar a los demás de la clase solos para poder acompañar al que tenga necesidad de ir al baño. El resultado es de lo más pintoresco. «Tienen que parar la clase y salir todos los niños con el profesor hasta el baño y luego volver para continuar en el pabellón», explicó un profesor. No es la mejor solución, pero al parecer no hay otra. «Intentamos no comenzar la clase hasta que todos los más pequeños hayan ido al baño, pero esto es imprevisible, porque también pueden caerse o lastimarse y si hay que sacar a uno del pabellón, hay que sacarlos a todos», concretó. Por razones evidentes, la calidad de la enseñanza queda algo mermada con estas procesiones inesperadas.

Reunión infructuosa

El CEIP A Laxe tiene más de 230 alumnos y es uno de los más grandes de Marín. En septiembre del año pasado, se celebró una reunión con todas las partes implicadas. Acudieron el jefe territorial de Educación, la edila del mismo sector, los profesores de Educación Física y el APA.

Los técnicos de la Xunta se reafirmaron en su veredicto de principios del 2009. El vestuario del pabellón amenaza ruina y se puede venir abajo en cualquier momento. Educación iba a hacer las obras cuanto antes el año pasado. Un nuevo curso ha empezado y no ha cambiado nada, para malestar de docentes y padres afectados.

El vestuario no es el único problema en A Laxe. El pabellón revela, a simple vista, sus riesgos estructurales. Las gradas, construidas como una pieza aparte del polideportivo y anexas al bloque principal, se están separando cada trimestre varios milímetros. A estas alturas, ya se pueden introducir los dedos de una mano por algunas de sus grietas o ver el exterior.

Las guías colocadas por Educación son inequívocas. Las gradas se mueven, aunque los técnicos dicen que no hay riesgo inminente de ruina. «Esto es como la torre de Pisa, las gradas se están inclinando cada vez más pero no caen», ironizó uno de los profesores. La falta de concreción entre Concello y Xunta sobre quién tiene que reparar este problema solo lo ha hecho perdurar en el tiempo.