Taboada recuerda el «río esquecido»

PONTEVEDRA

04 dic 2011 . Actualizado a las 16:09 h.

1Decía hace poco el arquitecto César Portela en una entrevista concedida a este periódico que Pontevedra vivió demasiados años de espaldas al río. Y Roberto Taboada Rivadulla ha vuelto a tirar de su magnífico archivo fotográfico para hacer memoria de la vinculación histórica de esta ciudad con sus ríos, del Lérez al Gafos, y del Rons o Alba al río de A Seca o el arroyo de Valdecorvos. El ex concejal y ex diputado socialista prepara una nueva exposición que prevé inaugurar la próxima semana en el Teatro Principal con casi cien fotografías desde mediados del siglo XIX hasta 1990. El título es O río esquecido y las imágenes aparecen antiguos lavaderos, molinos, fuentes y toda la actividad que se generaba en torno a nuestros ríos.

Precedentes

La gran mayoría de las fotografías proceden de la colección personal de Taboada, que ya rememoró en anteriores exposiciones y libros monográficos la historia gráfica de esta ciudad. Una de las últimas muestras la dedicó al populoso barrio de Monte Porreiro y su evolución desde 1910 hasta la actualidad. El histórico Carballo de Santa Margarita y la relación de Pontevedra con la madera fue otra de sus aportaciones como documentalista. Y la relación de esta ciudad con el agua quedó patente también en un espléndido trabajo, compartido con Enrique Sotelo, sobre las fuentes de fundición fabricadas en París y Vigo en el siglo XIX y que siguen presidiendo algunas plazas del casco antiguo.

Arte urbano

3 Los pontevedreses se habrán quedado de nuevo sorprendidos por nuevas intervenciones de arte urbano de los alumnos de Bellas Artes. Aunque a estas alturas ya están más que acostumbrados. Hojas de papel en las camelias del entorno de la Alameda y topos en el cilindro metálico de la salida de gases del aparcamiento subterráneo de la plaza de España son algunas de sus últimas actuaciones. Se enmarcan en las jornadas O espazo público como contorna para a creación, celebradas esta semana en la Casa das Campás y coordinadas por la profesora Mónica Ortúzar. Y los asistentes tenían que desarrollar una pieza artística pensada para el exterior.

4Explican desde la Facultad de Bellas Artes que el arte en la calle está muy de moda y la actual crisis económica lleva a los artistas noveles a agudizar aún más el ingenio y a optimizar al máximo posible los recursos disponibles. Como consecuencia de la falta de apoyo de museos y galerías, muchos creadores tienden en la actualidad a trabajar en los espacios urbanos y esta corriente artística de expresión (site-specific) nació a finales de los años sesenta en la ciudad de Nueva York para denunciar la transformación de la urbe en un especio eminentemente comercial y financiero. Las obras exteriores de alimentan del propio entorno en el que se ubican y cambian el paisaje.