Tras su efímera participación de este año, ya piensa en la próxima edición
18 ene 2012 . Actualizado a las 07:00 h.José López Rivas partió hacia Argentina solo unos días después de celebrar la Navidad. Su familia ya se ha acostumbrado a pasar la Nochevieja lejos de él, sabiendo que cuando el nuevo año comienza, José vuelve a intentar cumplir uno de los sueños que todavía tiene pendientes: terminar una edición del Dakar.
Esta vez, la confianza en llegar a la meta en Lima tras recorrer algunos de los parajes más bellos, y al mismo tiempo inhóspitos, de Argentina, Chile y Perú, era mayor después de corregir algunos de los problemas que habían dado al traste con su ilusión en ediciones anteriores. «Habíamos trabajado mucho en el coche para mejorar la mecánica, añadiéndole más potencia», señaló ayer López Rivas, ya de vuelta en Sanxenxo, donde vive desde hace años este lucense.
José también se llevó a América un nuevo copiloto, el mecánico argentino Aku Facundo, que después de finalizar la prueba el año pasado auxiliando a otro piloto, suponía una garantía de experiencia en el Dakar.
El 1 de enero llegó el momento esperado. El telón de la prueba automovilística más dura del mundo se alzaba al fin, y atrás quedaba el trabajo de todo un año para comenzar a disfrutar (y a sufrir) la dureza del desierto de Atacama. Pero pronto todas las ilusiones se fueron al traste. En el transcurso de la primera etapa, el Mitsubishi L-200 Pro al que tantas horas dedicó José en los meses previos al inicio de la prueba, sufrió una avería que le obligaba a superar las dunas utilizando solo la tracción trasera de su vehículo. El esfuerzo fue titánico, pero a base de coraje consiguió llegar a la meta. «Parece que el nuevo motor no encajó bien con la caja de cambios, y de ahí la avería. Nos costó muchísimo acabar, ya que es casi imposible superar ese terreno sin tracción a las cuatro ruedas. Llegamos a la meta con mucho retraso, con la esperanza de poder solucionar el problema, pero no fue posible porque la nueva caja de cambios nos esperaba en San Juan, dos etapas más adelante, y tuvimos que optar por la retirada», se lamenta.
Pese a todo, José López no es un tipo que pierda fácilmente la sonrisa. «Está claro que viajábamos con mucha ilusión, pero este tipo de cosas son parte del Dakar. En esa misma etapa falleció un piloto de motos argentino, y eso sí que no tiene solución», recuerda. Una vez fuera de la competición, José no perdió un minuto en lamentarse y ya antes de tomar el avión de regreso a casa, su cabeza era un hervidero de ideas para conseguir que la edición de 2013 sea, al fin, la ocasión para completar el sueño que hace años ocupa su mente: terminar el Dakar y convertirse de ese modo en el primer piloto gallego en la categoría de turismos que consigue terminar la prueba.
Cambios de cara al 2013
Con la edición de este año recién finalizada, José ya tiene la mente en la edición del próximo año, en la que tiene previsto introducir más cambios para intentar conseguir su objetivo. «Todavía no tengo decidido si cambiaré de coche el año próximo, o si cambiaré la mecánica manteniendo el mismo chasis, pero lo que sí está claro es que tendré que hacer modificaciones basándome en lo que cada año me enseña el Dakar», reconoce.
Otra de las ideas que rondan por su cabeza pasa por realizar un entrenamiento más específico, que le permita afrontar con garantías los tramos de dunas. «Este año estuve realizando entrenamientos en los montes de Cuenca y los tests fueron positivos, pero evidentemente no es lo mismo que, por ejemplo, bajar con el coche al norte de África para realizar pruebas en el Sáhara», reconoce. Todavía le queda un año por delante para preparar una nueva participación en el Dakar, pero la cabeza de José López Rivas ya está puesta en la edición de 2013. Tirar la toalla no entra en los planes de este aventurero.
José López Rivas Piloto de ralis