La Diputación entregó ayer sus premios provinciales, entre ellos la medalla de oro al Celta
10 ago 2012 . Actualizado a las 06:52 h.Estamos en tiempo de medallas y otro club de la provincia, el Celta, se colgó ayer una de oro. Fue la otorgada por la Diputación al equipo celeste en la temporada en que ha conseguido el ansiado regreso a Primera División. El presidente del equipo vigués, Carlos Mouriño, fue quien recogió la distinción en un acto presidido por Rafael Louzán y el conselleiro de Presidencia, Alfonso Rueda, al que asistieron también Agustín Hernández y Rosa Quintana, además de autoridades como el eurodiputado Francisco Millán o el alcalde accidental, Antón Louro. El presidente provincial tuvo unas palabras de recuerdo hacia Sancho Gracia, a quien hace tres años otorgó uno de los premios de la Diputación, y Rogelio Nicieza de la Cerra, ex secretario de la institución, «quenes xa non están entre nós».
Mouriño destacó por su parte la significación que para el Real Club Celta tiene el galardón, «que ocupará un lugar muy importante en las instalaciones del club» y, en este sentido, citó que tanto el entrenador, como directiva, capitanes de los equipos y varios jugadores (Roberto Lago, Johnathan Vila, Mario Bermejo y Borja Oubiña entre ellos) y exjugadores estaban ayer presentes.
Además de la medalla de oro, la Diputación entregó ayer sus premios provinciales. El primero, de la Cultura y Artes, al pintor José María Barreiro y, posteriormente, el de Deportes, a la Escuela Club Balonmán Lalín, que recogió Ramón Manuel Azurmendi, su presidente; el de Empresa, a la cooperativa de Amegrove, que recibió su presidente Francisco Padín; el de Labor Social, al Centro de Educación Especial Juan María de Val Miñor, que recogió José Santoro Pumarega y, por último, el de Turismo, en reconocimiento al empresario de Sanxenxo Carlos Troncoso, propietario de cuatro hoteles y la agencia Interrías. Este último incidió en que este año «ha sido duro», pero aconsejó a los empresarios que «no pierdan la esperanza; con los esfuerzos lo vamos a conseguir». «No hay que meterse debajo de la mesa, porque si no, iremos al garete». Añadió que cuando él empezó, «las cosas estaban peor». «Todo se consigue trabajando, trabajando y trabajando», añadió, tras agradecer el apoyo de Vilma, su mujer, y sus hijos Carlos y Susana.