El puente de las mil soluciones

Serxio Barral Álvarez
Serxio Barral PONTEVEDRA / LA VOZ

PONTEVEDRA

En la última década, A Barca ha sido objeto de diversas propuestas

09 nov 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

El puente de A Barca está en el disparadero. La decisión del Concello de Pontevedra de cerrar el carril de salida a causa de unas obras en Poio ha reactivado el debate sobre su futuro. No es un secreto que el ala nacionalista del gobierno local aspira a que quede así para siempre, pero lo cierto es que en los últimos años ha habido al menos media docena de propuestas para solucionar el habitual caos de tráfico que lo preside.

En septiembre de 1999, un Miguel Anxo Fernández Lores (BNG) que apenas llevaba dos meses como alcalde acudió a Madrid para solicitar a Fomento la construcción de una pasarela peatonal que cruzara el Lérez sobre los pilares del antiguo trazado ferroviario. La idea no fue atendida y cayó en el olvido hasta que a finales del 2003 la recuperó el Concello de Poio, también gobernado por el BNG, que proponía además ampliar el número de carriles en el puente. Entonces, la propuesta no gustó en Pontevedra, que ya llevaba cuatro años con la reforma urbana en marcha y pensaba en A Barca con sentido único de entrada a la ciudad. El asunto incluso dio lugar a una minicrisis diplomática entre los dos gobiernos nacionalistas, por la «descortesía» de Poio de divulgar su propuesta sin haberla consultado con Pontevedra.

Pero la idea de ampliar el puente para el tráfico sí gustó en el PP, que la apoyó entonces y la convirtió en promesa electoral después. En la campaña del 2007, Telmo Martín desde Pontevedra y Javier Domínguez desde Poio planteaban eliminar aceras en el puente y habilitar tres carriles de los que uno sería reversible. Es decir, podría cambiar de sentido dependiendo de la intensidad de tráfico.

Visto bueno del conselleiro

Cuatro años después, los mismos protagonistas se hicieron acompañar en otra campaña electoral por el conselleiro de Infraestruturas, Agustín Hernández, que dio su visto bueno al plan del carril reversible.

Pero ni Martín gobernó en Pontevedra ni Domínguez se hizo con el bastón en Poio, así que la posibilidad de decidir siguió en manos nacionalistas (siempre con el permiso de la Xunta, titular del puente). Y por parte de Pontevedra la idea sigue clara: un único sentido para ampliar el espacio peatonal en el viaducto. Desde Poio, pese al puente de As Correntes, no se comparte mientras esa medida no vaya acompañada de otras como la construcción del vial de O Vao, algo que hoy por hoy está en el fondo de algún cajón.

Tras las elecciones del 2011, Pontevedra viene basando sus tesis sobre movilidad en el Plan de Tráfico que elaboró la empresa Pettra. ¿Y qué dice este para A Barca? Pues no va mucho más allá de decir que debería de tener sentido único. De hecho, se proponen cuatro soluciones diferentes, dos con tráfico de entrada y dos de salida, que difieren en la reordenación de las calles del entorno.

Y así llegamos al momento actual, con un carril cerrado. De momento de forma temporal, mientras duran las obras. Luego, quién sabe.