La venta del edificio de Hacienda sigue sin pujas tras nueve meses desde su oferta
PONTEVEDRA
El Concello no ha vuelto a saber nada de la posible enajenación del inmueble
09 mar 2014 . Actualizado a las 07:00 h.Hace justamente once meses, el Ministerio de Hacienda incluyó a su delegación en Pontevedra, un histórico edificio en plena plaza de A Ferrería, en un listado de inmuebles en venta. El «plan integral de enajenaciones para el sector público estatal» perseguía la venta de 15.000 propiedades en todo el Estado con el fin de «incrementar los ingresos públicos y optimizar la ocupación de espacios».
Aquella decisión provocó cierto revuelo en el Concello de Pontevedra, con el BNG en contra de que el edificio pueda acabar en manos privadas, el PSOE dispuesto a impulsar su recalificación para uso hotelero y el PP lamentando que por la crisis se hubiera tenido que adoptar la decisión de ponerlo en venta. El alcalde incluso se desplazó a Madrid en mayo para reunirse con altos cargos del ministerio y conocer de primera mano los planes para el edificio pontevedrés. Ya entonces se advertían de las evidentes dificultades para poner en el mercado el edificio, por lo que se abrió la puerta a una posible cesión al Concello o a la Diputación, o incluso un uso compartido entre ambos.
Web sin actualizar
Sea como fuere, lo cierto es que desde aquella reunión de Fernández Lores con el director general de Patrimonio del Estado, el Concello de Pontevedra no ha vuelto a tener noticia alguna sobre el edificio. Desde el Ministerio de Hacienda tampoco se ofrece información alguna al respecto, y la última actualización de la web en la que se detalla aquel «plan integral de enajenaciones para el sector público estatal» es del 6 de junio pasado.
Así las cosas, tanto desde el ala nacionalista del gobierno municipal como desde el sector socialista se da por hecho que la posible venta del inmueble está aparcada. Se asume que es por falta de interés del sector privado, porque también se tiene la certeza de que si hubiera llegado alguna oferta económica, al Ministerio de Hacienda no le hubiera temblado el pulso para certificar la operación.