La guerra del compost se recrudece

Lars Christian Casares Berg
christian casares PONTEVEDRA / LA VOZ

PONTEVEDRA

Lores y Louzán, el pasado mes de mayo, tras firmar el convenio para la planta de compost.
Lores y Louzán, el pasado mes de mayo, tras firmar el convenio para la planta de compost. capotillo< / span>

La planta de basuras que impulsan Lores y Louzán se convierte en eje central de la estrategia electoral del PSOE para ocupar un espacio propio

09 nov 2014 . Actualizado a las 05:00 h.

De poco le valió a Miguel Anxo Fernández Lores (BNG) y a Rafael Louzán (PP) rodearse del respaldo de más de una treintena de representantes de asociaciones de vecinos, ecologistas y comunidades de montes, cuando firmaron el protocolo para que Pontevedra cuente con una planta de compost. La escenificación del apoyo social no amilanó entonces, hace ya seis meses, al PSOE, que hizo bandera de su oposición a la planta desde el primer momento. «Pontevedra pode acabar pagando caro este asunto», advirtió Antón Louro (PSOE).

Ahora, Agustín Fernández (PSOE), inmerso en recabar avales para las primarias que lo pueden convertir en el relevo de Louro, agita el asunto de la planta de tratamiento de residuos consciente de que el juego al despiste que están haciendo sus socios del BNG para evitar desvelar las ubicaciones barajadas puede acabar causando recelo entre los vecinos. De momento, los socialistas siembran dudas en las parroquias candidatas.

Que Pontevedra acabe albergando una planta en la que se convertirá en abono los residuos orgánicos de 22 ayuntamientos de la provincia será materia principal en la precampaña. Porque ya anunció esta semana Rafael Louzán (PP), el presidente de la Diputación, en su comparecencia en el Parlamento Gallego para explicar los presupuestos de la institución que preside, que el consorcio provincial de basuras ligado a la planta de compost de Pontevedra arrancará cuanto antes. «A comezos de ano botará a andar o Servizo Provincial de Recollida e Tratamento de Lixo, cunha consignación de 4,85 millóns de euros nos orzamentos», reveló Louzán. Con el calendario avanzando entonces hacia el mayo electoral, la basura será argumento central, aunque de momento el BNG opte por guardar silencio y evite la confrontación directa con sus socios de gobierno.

El PSOE, en cambio, está empeñado en marcar cada vez más las distancias con los nacionalistas. Y saben que este será un asunto polémico. Por eso han mordido y no sueltan.