La escultura contratada por los socialistas para homenajear a los fusilados el 12 de noviembre de 1936 vuelve a generar críticas de los nacionalistas
14 nov 2014 . Actualizado a las 05:00 h.Los socios del gobierno local de Pontevedra parecen empeñados en seguir dando la razón al PP cuando saca a relucir que son más las cosas que separan actualmente a BNG y PSOE que las coincidencias. Si en los últimos tiempos las discrepancias parecían surgir desde el lado socialista (planta de compost, sobrecoste de Pasarón), ayer fueron los nacionalistas los que abrieron la caja de los truenos.
El concejal de Patrimonio Histórico, Luis Bará (BNG), criticó la gestión socialista del monumento que se erigirá en homenaje a los once pontevedreses fusilados el 12 de noviembre de 1936. El propio Bará ya había mostrado sus dudas el pasado mes de septiembre en la junta de gobierno local en la que se aprobó el expediente de gasto -60.000 euros, con adjudicación directa al escultor Sergio Portela-, y ayer criticó que el PSOE «non se tivera posto en contacto coas familias dos represaliados» para consensuar su concepción. Máxime, apuntó, cuando el monumento previsto «pode conter algún elemento que pode xerar malestar». Concretamente, Bará se refería a informaciones que apuntan a que el monumento incluirá la figura de un ángel.
Desde el ala socialista, la réplica fue contundente. El teniente de alcalde, Antón Louro, instó a su compañero de corporación a «deixar de deslizarse pola vía da falsidade», ya que subrayó que es «rotundamente falso» que el diseño vaya a incluir referencia religiosa alguna. «Vai ser un monumento cívico, sen base relixiosa», apuntó Louro, que hoy mismo tiene previsto dar a conocer, junto con Sergio Portela, el diseño de la pieza que se instará en breve en la pasarela sobre la vía del tren en la calle José Adrio.
El teniente de alcalde también negó que se haya dejado de lado a las familias. «Estivemos en contacto -apuntó- con representantes das familias dos pontevedreses que deron a súa vida pola liberdade e a democracia».
Por último, Louro criticó que sus socios de gobierno pretendan utilizar la memoria histórica «para un fin partidista».