Amplía hasta febrero el período para cerrar candidatos a las municipales
18 ene 2015 . Actualizado a las 05:00 h.El Partido Popular se ha dado un par de semanas más para cerrar candidatos en la provincia de Pontevedra. Arrastrado por la decisión de Mariano Rajoy de no desvelar los principales cabezas de cartel en las ciudades españolas, los populares pontevedreses no tendrán que presentar nombres en firme hasta febrero. La convención que el Partido Popular celebrará en Madrid del 23 al 25 de enero marcará el pistoletazo de salida para la precampaña, aunque el nombre de los candidatos se demorará aún unos días.
Algunos incuestionables, como el alcalde de Cotobade, Jorge Cubela, están haciendo frente a las preguntas sobre sus candidaturas con un ejercicio de funambulismo, diciendo que aún no han tenido ninguna conversación al respecto con la dirección provincial. Pero lo cierto es que la dilatación del calendario juega a favor de esta. No por importunar a quienes se da por sentado que repetirán, como el propio Cubela, sino por cerrar el cabeza de cartel en otras plazas.
Sigue preocupando Sanxenxo. El centro derecha continúa quebrado y el municipio es de vital importancia en los cálculos del PP para mantener la Diputación de Pontevedra. Pero allí los escindidos del PP, el grupo de SAL, mantiene férreo su discurso. «No somos un segundo PP», dicen. Y perjuran que no habrá integración en una lista popular, uno de los principales objetivos de la dirección popular provincial, que sigue buscando recambio para Catalina González. Aunque Telmo Martín, el nombre que más gusta en la cúpula provincial, se deja ver por el municipio y estimula el contacto con los vecinos, él sigue insistiendo en que no está en la carrera. «O gran reto é presentar 62 candidaturas gañadoras», en palabras de Rafael Louzán. Pero SAL apura los plazos y, mientras el PP celebre su convención en Madrid, ellos tendrán su asamblea, el 23, para elegir a su comité electoral.
Entretanto, el PSOE va dando los pasos para cerrar las candidaturas en los concellos de menos de veinte mil habitantes y las mareas asoman tímidamente la cabeza. La de Pontevedra está intensificando sus actos y apuesta por las políticas sociales como estandarte.
Pero esta última plataforma electoral no es apreciada como un peligro por el PP. Las dan por inexistentes o testimoniales en municipios pequeños, donde está ahora el granero de votos de los populares de la provincia, y confían en que, en ciudades como Pontevedra o Vigo, se nutran de votos eminentemente fugados del PSOE.
En esa tarea, la de evitar que los votos de los socialistas pontevedreses se acaben dispersando, como vaticinaba la última encuesta de Sondaxe para La Voz, con un PSOE en mínimos históricos, se tendrá que emplear a fondo Guillermo Meijón. El diputado en el Congreso ha recibido la encomienda de coordinar tanto la precampaña como la campaña. Sobre la mesa tendrá un asunto peliagudo: la planta de compost defendida por Miguel Anxo Fernández Lores y por Rafael Louzán.
El grupo municipal socialista ha hecho del asunto bandera. Pero la estrategia para contrarrestar los embates de los socialistas ya ha sido diseñada por sus socios del BNG: indiferencia y ninguneo.
Los nacionalistas no entrarán al juego con la esperanza de que el debate se agote y no llegue a las municipales. Gana también con ello Jacobo Moreira, en una posición complicada al verse forzado a apoyar la planta de compost, por el respaldo que tiene esta del PP desde la Diputación, pero mostrando también su apoyo a quienes se sienten afectados.
Moreira encabezará una de esas candidaturas que Rajoy avalará en febrero. Al ser la de la capital de provincia corresponde a la dirección nacional refrendarla. Pero no está el principal problema en el cartel electoral, ya descontado de Moreira, sino en el resto del equipo. Y ahí, el Partido Popular también continúa deshojando margaritas.