El hijo del mítico John Stockton fue ofrecido al cuadro marinense en verano pero su fichaje se frustró y meses después debutaba con los Sacramento Kings
22 abr 2015 . Actualizado a las 05:15 h.El Marín Peixe Galego posee interesantes conexiones con el mercado norteamericano, la meca del baloncesto internacional y por tanto el mejor caladero de todos los posibles para echar las redes y pescar talento. El pasado verano, en pretemporada, durante la construcción de la actual primera plantilla -ya clasificada matemáticamente para disputar el play-off de ascenso a LEB Oro- apareció sobre la mesa de la cúpula directiva marinense un nombre, David, y un archiconocido apellido, Stockton. El hijo del mítico base de Utah Jazz se había hecho adulto y quería protagonismo.
Una de las puertas de Europa se le podría abrir en el Peixe, pero «en el puesto de base había overbooking», según relata el presidente de la entidad, Luis Santiago.
A día de hoy, en el club marinense, dicen no arrepentirse de haber rechazado a tal diamante en bruto, a pesar de que el heredero de toda una leyenda probaba meses después las mieles de la mejor competición del planeta. Fueron apenas siete minutos con la camiseta de los Sacramento Kings (1 punto, 1 asistecia y 2 rebotes), pero oficialmente hizo los honores y estuvo sobre la cancha.
El joven, de solo 23 años, ha estampado su firma en un contrato multianual con el equipo californiano tras disputar la liga de verano con los Phoenix Suns y después de haber pertenecido a los Wizards fugazmente.
El hijo de la leyenda de los Jazz, que presume de haber roto los registros de asistencias (1.164 en una solo temporada, firmadas en 1991) juega en la misma posición donde brilló su padre. A pesar de no haber sido elegido en el draft, el jugador es seguido en la distancia por ojeadores de medio mundo y solo él sabrá si es capaz de seguir alimentando la historia y las vitrinas familiares.
La primera gran diferencia intergeneracional entre ambos es que John, en 1984, fue la primera elección de Utah, donde permanecería durante 19 intensas temporadas que le han elevado a los altares de la franquicia. Aquella hornada de talento dio cabida a nombres tan ilustres de este deporte, que se han hecho mitos, como Hakeem Olajuwon (primero en ser elegido en aquel draft), Michael Jordan (3º) o Charles Barkley (5º), cuando la NBA ya era la gran industria del basket.