El Teucro aprende de su victoria en el triangular en casa

carmen garcía de burgos PONTEVEDRA / LA VOZ

PONTEVEDRA

Los azules estudian sus debilidades y fortalezas para el día 4

23 ago 2015 . Actualizado a las 05:00 h.

Si algo ha llevado al Teucro de vuelta a Asobal por la puerta grande no han sido solo sus jugadores. Ni su entrenador. Ni su directiva. Han sido todos ellos juntos y su capacidad de aprender de los errores para corregirlos y eliminarlos. El triangular que disputaron ayer los azules en casa contra el Ismai Maia y el Avanca fue un claro ejemplo de ello. Y, además, acabó en victorias.

El primer partido, contra el Maia, puso de manifiesto una de las principales debilidades de los azules, que hicieron una primera parte ?de quince minutos? en los que se mostraron muy parados, con muy poca intensidad defensiva y muy pocas ayudas. Sus movimientos transmitían los problemas que arrastraba el cuadro de Quique Domínguez para defender a los lanzadores del equipo rival, así como su escasa movilidad en ataque. Presentaron un juego estático y con poca fluidez lo que, unido a los errores de lanzamiento que realizaron, les llevaron a perder de hasta seis goles (4-10). 

Fue solo una confusión pasajera. Tan pronto detectó el fallo, Domínguez hizo un cambio en la defensa, que construyó con 5-1 en lugar de 6-0, haciéndola mucho más agresiva y móvil. En cuestión de minutos, los teucristas comenzaron a recuperar balones y a correr, y el partido dio un giro de 180 grados, hasta terminar con una victoria de 15 a 13 para los pontevedreses, que lo despidieron con muchas mejores sensaciones y un ritmo mucho más alto y más eficaz.

Una vez claros ciertos puntos, el segundo encuentro, el que lo enfrentó al Avanca, fue más sencillo y homogéneo. Volviendo a aplicar en defensa 5-1 ?en vista del buen resultado que les dio en el primer partido?, el Teucro tuvo mayor rendimiento desde el primer minuto. Recuperó balones, tapó  bien al pivote y corrió sin agotarse.

Defensa y ataque

Los azules son conscientes de que el triangular de ayer fue solo un ensayo, una prueba de cómo tienen que ser las cosas sobre la pista y cómo conseguirlas. Al cuadro de Quique Domínguez todavía le queda trabajo que hacer, sobre todo en el ataque, pero hasta el momento han demostrado que están listos para entrar en Asobal sin complejos.

Lo que aprendieron contra los equipos portugueses les servirá en el futuro, principalmente a la hora de organizar la defensa: «La primera, 6-0, no funcionó bien, y la segunda, 5-1, sí, y eso es buena noticia, porque podemos utilizar dos sistemas y eso siempre te da recursos, y te da alternativas para utilizar según en qué momento», señaló el entrenador teucrista, quien reconocía que no está todo hecho. En ataque aún les falta juego, variedad, y más versatilidad para ser un equipo más difícil de defender. En reiventarse no tiene rival.