Los expertos consideran que es posible decir adiós a este hábito, pero admiten que la motivación es fundamental y que en muchos casos es necesario respaldo externo
01 jul 2016 . Actualizado a las 05:00 h.El Día Mundial Sin Tabaco, que se conmemoró ayer, vuelve a poner el acento en las consecuencias negativas que los cigarrillos tienen para la salud. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el tabaco está vinculado al 65 % de todas las muertes en la UE. En España, la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) estima que cada día fallecen 164 personas a causa de esta adicción, que se cobra más de 60.000 vidas cada año.
El fumador que se plantea dejarlo, ¿puede hacerlo sin ayuda profesional o médica? Diversos expertos consultados por La Voz consideran que es posible en algunos casos, si bien aluden a la importancia que en el proceso juega la motivación. También dan por hecho que hay personas que solo podrán lograrlo con ese respaldo externo. El servicio de Neumología del Complexo Hospitalario Universitario de Pontevedra (Chop) cuenta con una consulta semanal de tabaco que recibe entre diez y quince pacientes cada siete días.
Enrique Temes, jefe de Neumología, incide en que los enfermos acuden con diversas motivaciones para dejarlo y en busca de apoyo conductual y farmacológico. «La población fumadora, que es del 29 %, se ha reducido en los últimos años gracias, entre otras cosas, a la ley antitabaco y al apoyo de las sociedades neumológicas», explica. El médico hace hincapié en que la motivación es determinante. «Se hacen test para valorar la motivación del paciente y se ha comprobado que con terapias de apoyo la abstinencia baja», añade.
El jefe de servicio del Chop insiste en que el tabaco no tiene ningún efecto positivo. Todos son negativos cuando hablamos de salud. Cita su especial incidencia en el cáncer de pulmón, y en otros como el de laringe, lengua e incluso riñón, además de complicaciones a nivel respiratorio y circulatorio. Enrique Temes subraya que la franja de edad que acumula el mayor porcentaje de fumadores (25-40 años) es también la que afronta un riesgo potencial de desarrollar enfermedades respiratorias si no abandonan el consumo. En torno al 25 % de los fumadores desarrollarán epoc.
Cristina Alonso es psicóloga y responsable de los cursos de deshabituación tabáquica de la AECC en Pontevedra. La asociación organiza entre tres y cuatro cada año en la provincia. Son por grupos de 8 a 10 personas y gratuitos, aunque es necesario hacer un depósito de 60 euros para garantizar la asistencia que se devuelve al final del seminario.
Cada curso consta de siete sesiones semanales, cada una de hora y media de duración. Previamente, la psicóloga realiza una entrevista personal. «Se trata de conocer a las personas, sus motivaciones, si realmente quieren dejar de fumar o si vienen obligados, cuánto fuman, si hicieron intentos previos y por qué recayeron», expone. Cristina Alonso incide en que el objetivo es valorar cada situación personal y saber si es el momento adecuado para que asistan o no.
¿Son exitosos? «Acabado el curso se hace un seguimiento. Consiguen dejar de fumar entre el 60-65 %». Tienen una parte teórica, pero los aspirantes a dejar de ser fumadores hablan mucho. La metodología incluye la fijación de una fecha en la que se deja de fumar y a partir de ahí se va reduciendo el consumo. Y se acompaña de pautas y técnicas «para llevarlo lo mejor posible».