«Lloré al completar mi primer triatlón»

Empezó en la disciplina ya de veterano, en el 2016, para estar en forma y mejorar su calidad de vida


pontevedra / la voz

Una recomendación médica le metió en el mundo del triatlón a una edad tardía para intentar llevar una vida más saludable. No sabría Carlos Sánchez que esa proposición sería el punto de partida de un proyecto vital que le ha disparado la ilusión. La fusión del club que presidía hasta ahora, el Triatlón Poio, con el Motobike Galaico pone en marcha una iniciativa conjunta y doblemente competitiva en una disciplina aventajada en Galicia.

Pero la vinculación de Carlos Sánchez con el triatlón empezó poco antes del 2016. «Llegué al triatlón de rebote, vengo de la vela, donde mi hermano y yo estuvimos en la alta competición, pero con los años soy una persona propensa a engordar», comenta el presidente del nuevo club, que reconoce que se propuso tener una buena calidad de vida y estar lo más en forma posible. Así que contactó con Alfonso Gondar, ex presidente del Triatlón Poio, y empezó su «nueva vida». Fue su antecesor, quien en el 2016 le propuso coger las riendas del club y trabajar con fuerza desde dentro. La locura que arrancaba, una bendita locura, que «afronté con ilusión, como todas las cosas nuevas en la vida». Esta disciplina poco tiene que ver con el deporte de la vela en la que creció, pero Carlos Sánchez asegura que en su cabeza hay metida una filosofía del deporte que le enseñó su padre, campeón de España en lanzamiento de disco y uno de los grandes atletas que dio la Gimnástica. «Siempre nos inculcó que fuésemos sencillos y buenos competidores», explica. El día que Carlos Sánchez completó su primer triatlón miró al cielo y se lo dedicó a su padre. «Tengo que reconocer que lloré, al cruzar la meta te das cuenta de la lucha contigo mismo que supone esta disciplina», comenta Carlos Sánchez, que guarda en su memoria esa cita de Campelo del 2017. Y ya no era un chaval. Ahora tiene 54 años, así que para saber con cuánta edad hizo su primer triatlón, solo hay que hacer cálculos. «Es una mezcla de esfuerzo y satisfacción, es como si al cruzar la meta, se te abriesen las puertas del cielo, es algo increíble», comenta el presidente del Triatlón Motobike Poio Galaico.

La fusión que dio forma a este club se cerró la pasada semana y estuvo apadrinada por Javier Gómez Noya. Todavía están pendientes de determinar cuál será su sede social, pero sí tienen claro los objetivos por los que trabajarán. «Queremos ser un referente en Galicia, para bien o para mal, el triatlón siempre estuvo más enfocado en el norte, parece que somos muchos, pequeños y cabreados», indica Carlos Sánchez, que ahora preside un club con una masa social que suma cerca de 200 personas y cuya labor principal es trabajar con la cantera para a corto plazo ser un referente en Galicia. Eso sí, reconoce que los corredores élite son los que están en el punto de mira y dan visibilidad al club. Las dos patas son importantes para crecer. Entre sus objetivos está convencer a la gente para que se una a su proyecto, además de apostar por las escuelas municipales. «Queremos llegar a la Primera División, ahora estamos en Tercera, esa es nuestra meta. Trabajaremos con la cantera y venderemos nuestro producto», comenta Sánchez. El germen de este proyecto que arranca ahora, nació de muchas conversaciones con Nacho Cons, presidente del Motobike Galaico. Fueron meses de mucho trabajo para sentar unas bases sólidas apadrinadas por el pentacampeón del mundo de triatlón. «Tenemos todas las disciplinas por separado, además del running», asegura.

Apoyo sector privado

Carlos Sánchez está ilusionado con el nuevo proyecto, pero siempre hay un aspecto negativo en el que quiere incidir para erradicarlo cuanto antes: «Hay un pequeño cáncer metido en el triatlón, el de aquellos que se creen seudo profesionales, esto no es para que nadie se beneficie y viva a costa del resto», advierte Sánchez, que reconoce que «los recursos de un club deben revertirse en la masa social».

Le quedan muchos meses y años de trabajo para llevar el club a lo más alto, en este camino que acaba de comenzar pide la ayuda del sector privado para que su sueño y el de los deportistas del club no se queden en el camino. Aún así, asegura que sin la implicación del Concello de Poio no hubiese sido posible llegar hasta este punto con tan buena salud.

Quiere seguir alimentando esa salud como cuando cogió el Triatlón Poio. Empezar desde abajo para crecer en una disciplina de superhéroes es lo que pasa por la cabeza de Carlos Sánchez cuando echa la vista atrás y ve sus comienzos hace apenas cuatro años. «Hasta que corres el primer triatlón no sabes lo que es, siempre me gustó por ese plus que hay a medio camino entre el esfuerzo y el tesón», comenta el presidente del Triatlón Motobike Poio Galaico, que además de la vertiente deportiva, pelea por activar el aspecto social que genera un club como este.

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